¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

sábado, 27 de abril de 2013

El Corral del Carbón o Alhóndiga Nueva

La portada consta de un arco de herradura ligeramente
apuntado que da acceso a un espacio de doble altura
cubierto por una bóveda de mocárabes.
Este edificio se sitúa en la ciudad de Granada, en la calle Mariana Pineda, paralela a Reyes Católicos y a la que se accede por la calle peatonal llamada Puente del Carbón. En la época de su construcción, esta zona comprendía la Medina o núcleo principal de la ciudad, junto al floreciente centro de comercio que constituía la Alcaicería, separadas por el río Darro, pero comunicados a través del Puente Nuevo o al-Qantara al-Yadida.

Sólo los principales centros urbanos del reino nazarí tenían centros estables de comercio urbanos como en Málaga, Almería (al-Mariya) y Vélez-Málaga o la propia Granada. Estos centros se desarrollaban en los alrededores de la mezquita mayor (emplazada en el lugar que hoy ocupa la Catedral de Granada, como es este caso). Mientras que los artículos de lujo eran vendidos en la Alcaicería, el resto de mercancías lo hacían en tiendas, agrupadas normalmente en calles según el género, o bien en mercadillos ambulantes. Los vendedores, bien fuesen mercaderes, productores o propietarios, al llegar a la ciudad podían depositar sus productos en la alhóndiga. Estas alhóndigas eran edificios públicos destinados a albergar a los comerciantes y sus productos, así como a guardar cereales provenientes del campo para ser subastados. Poco ha llegado hasta nuestros días, por lo que este edificio, Alhóndiga Nueva o Corral del Carbón como fue llamada por los cristianos (al-funduq en la Granada nazarí), tiene un gran valor histórico, ejemplo único que se conserva en la península.

Sección del Corral del Carbón o Alhóndiga Nueva

Este tipo de inmuebles eran comunes en Oriente, conociéndose como caravasares si se ubicaban en el camino de rutas comerciales por regiones deshabitadas y que servían igualmente de albergues a intervalos fijos o jans o al-funduq si estaban en núcleos urbanos. En la medina de Granada había al menos tres al final del período nazarí:
  • Alhóndiga Nueva (en la orilla izquierda del río Darro), para almacenamiento de cereales y carbón, era la que mayor comercio mantenía, posiblemente por ser la más nueva y por su proximidad a la Alcaicería.
  • Alhóndiga de los Genoveses o Extranjeros (cerca de la Puerta del Perdón de la Catedral, en la calle de la Cárcel Baja1, cerca del barrio de Abu-l-Así) a través de la cual las potencias, como Aragón, Pisa, Florencia y en especial Génova, suministraban los productos importados de los que el reino carecía o era deficitario.
Calle Carcel Baja (acceso por Gran Vía)
  • Alhóndiga Zaida o Zayda de las frutas (en el Zacatín, detrás de la Madraza), la más antigua, donde se vendía aceite, miel, queso, higos, pasas, castañas, bellotas, paja, leña y otros muchos productos.
Hace 25 años, una excavación arqueológica sacó a la luz
los restos de la alhóndiga Zaida, bajo el antiguo Café Suizo

Decoración del interior del zaguán
En estos establecimientos había un encargado, fundaqair, que en castellano había recibido el nombre de alhondiguero, que se ocupaban de abrir y cerrar las puertas de las alhóndigas, proporcionaban a sus huéspedes candiles, acetres o pequeños calderos para sacar agua de la fuente, y mantas y esteras para dormir. En las alhóndigas de Fez del siglo XVI, normalmente las mujeres viudas eran las que se ocupaban de la limpieza y ellas mismas cocinaban los alimentos que previamente los clientes habían comprado, pues las alhóndigas no ofrecían comida.

Las tres plantas de altura del patio interior
(inferior almacenes y cuadras, las dos superiores alcobas)
Otro servicio que se ofrecía a los alrededores de las alhóndigas era la prostitución femenina, abundante en la ciudad y que se solía ejercer en casas cercanas. Las prostitutas o jaraiyyas pagaban una contribución al fisco por ejercer su oficio, el al-jaray, por ello los burdeles eran conocidos como dar-al-jaray.

Las alhóndigas podían pertenecer al estado por lo que su gestión dependía normalmente del tesoro público o de los wakf (arrendamiento) o a particulares. En el caso de la Alhóndiga Nueva, pertenecía a las esposas de los reyes nazaríes y posteriormente a los Reyes Católicos, quienes mantuvieron el cobro de los mismos derechos sobre los productos contratados en ella. Tal vez a este origen regio se debe su excepcional tamaño y riqueza decorativa de la portada, que constituye lo más monumental del edificio.

Tal vez la monumentalidad y riqueza decorativa
de la portada  se deba a su origen regio


Detalle pinturas y epigrafía en mocarabes
Detalle de las pinturas de la puerta principal




Ventanas geminadas y decoración de mocárabes

Diseño de la portada
Interior del arco
La magnífica portada, enmarcada por pilares de ladrillo, esta formada por dos cuerpos. El inferior que lo constituye un gran arco de herradura apuntado también de ladrillo, angrelado en su intradós -parte interior del arco- y con labor de ataurique en las albanegas. Encima un friso con inscripción cúfica de alabanza a Allah, que dice "Dios es único, Dios es sólo; no engendró ni ha sido engendrado, ni tiene compañero alguno". Sobre esta inscripción un dintel de ladrillo adovelado da paso al segundo cuerpo, formado por ajimez -ventana doble- en el centro y arquillos ciegos a ambos lados, con yeserías decoradas con motivos de paños de sebka, según disposición frecuente en edificios mamelucos de El Cairo. La portada esta rematada por un gran alero sostenido por canes de madera que protegería con su vuelo las labores, seguramente policromadas, del estuco. A través del zaguán, con bóveda de mocárabes, que también estarían pintados, y ventanas geminadas sobre el dintel de la puerta, que ventila y da luz a una habitación de la segunda planta que seguramente estaría destinada al guardián de la alhóndiga.

Detalle del techo del zaguán
Capitel nazarí de madeta tallada
Zaguán y acceso al patio

Planta del edificio

Representación de la actividad que se habría vivido
en el zaguán de la alhóndiga al-Yadida 

Su planta es casi cuadrada (28,05 x 29,60 metros), del que sobresale la portada que esta orientada al norte, hacia el lugar donde se encontraba el Puente Nuevo que cruzaba el río Darro y que se comunicaba con el Zacatín y la Alcaicería. El edificio consta de tres plantas y se eleva 10 metros.







El interior se organiza alrededor de un patio porticado por los cuatro lados, en cuyo centro se encuentra una rústica fuente de piedra con dos caños laterales que recibían agua de las acequias del Darro y del Genil (Sinyil) respectivamente. Las escaleras se encuentran en el punto medio de las crujías laterales. Las galerías, cubiertas con alfarjes que en el último piso están inclinados para facilitar la evacuación del agua de lluvia, se sustentan por pilares cuadrados, de recia piedra en la planta baja y de ladrillos en las dos superiores, organizadas mediante crujías de habitaciones y que se destinaban a albergar a los comerciantes, mientras que la inferior estaba pavimentada de ladrillo y estaba destinada a almacenes y cuadras. Además, el edificio debió de contar con letrina, ya que había estrictas leyes al respecto en la Granada islámica, aunque no se han conservado. El alzado culmina con un alero de canecillos inclinados hacia arriba, como era habitual en los edificios nazaríes.

Pasillo de las alcobas de la segunda planta de la alhóndiga

Pilares de piedra de la planta baja
Esquina exterior del inmueble 
Se desconoce la fecha de edificación, aunque por las tallas en yeso de su decoración indican que pudo ser construido en la primera mitad del siglo XIV. En 1494 los Reyes Católicos concedieron la tenencia de la alhóndiga a su criado Sancho de Arana, a quien donaron el establecimiento en 1500 y a falta de herederos de éste, el edificio fue vendido en pública subasta tras su muerte para casa de comedias y casa de vecinos, amenazado de ruina fue adquirido a comienzos del siglo XX por el Estado a cargo de los ingresos percibidos por la venta de billetes de entrada a la Alhambra. Se puede acceder gratuitamente y prácticamente a cualquier hora del día.



 1La alhóndiga de los Genoveses fue convertida en prisión después de que la ciudad capitulara, de ahí el nombre de la calle donde se encontraba, calle de la Cárcel Baja.

jueves, 18 de abril de 2013

Biografía de reyes: Yusuf I (1333-1354)

Predecesor: Mohammed IV
Sucesor: Mohammed V

Yusuf I caracterizado en el documental de National Geographic
titulado Superestructuras Antiguas: La Alhambra


Bajo el reinado de Yusuf I, y posteriormente bajo el de su hijo Mohammed V, el reino nazarí de Granada alcanzó su máximo esplendor. Se desarrolla el arte y la cultura, se construyen en la Alhambra el Cuarto de Comares  (Salón de Embajadores, patio de los Arrayanes, etc.), la Puerta de la Explanada (llamada de la Justicia), la Torre de la Cautiva, la de los Siete Suelos, los Reales Baños, y otras obras que hoy en día han desaparecido, mientras que en la ciudad baja se edifican la madraza (madrisa o universidad), la mezquita mayor (actualmente se encuentra la iglesia del Sagrario junto a la Catedral), el funduq (llamado Corral del Carbón), etc. Imitando a su rey, la nobleza granadina se establece en  palacios de refinada arquitectura, por este motivo, un escritor árabe llegó a decir que "Granada, en los días de Yusuf, era un vaso de plata lleno de esmeraldas y jacintos".

Yusuf subió al trono tras el asesinato de su hermano Mohammad IV, tramado por los  Abi-l-Ulá. En los comienzos de su mandato manifestó gratitud hacia los Abi-l-Ulá que le habían elevado al trono, designando a Abú Zábit caudillo del ejército del Sur, jefe de su estado mayor. Durante su minoría de edad, su abuela materna, Fátima, hija del rey Mohammed III, fue su mentora. Era una mujer con talento y gran experiencia. Siguiendo sus consejos y los deseos de los cortesanos que le rodeaban, nombró ministro a Ibrahim Ibn Abd al-Barr, pero pocas semanas después, en octubre de 1333 lo sustituyó por un personaje de mucha más categoría y cuya intervención en los negocios de Estado habría de influir poderosamente en la prosperidad del reino: el cristiano renegado Abu al-Nuayn Ridwan, el cual había ejercido ya el visirato durante el reinado del difunto hermano Mohammed IV.


Coronado en Algeciras (Al-Jazira) a la edad de 15 años, y partidario de la paz, pactó una tregua con Alfonso XI de cuatro meses y al año siguiente otra de cuatro años con Castilla-León y los mereníes, estipulando que no pasarían tropas del norte de África a la península, excepto para relevar a las guarniciones mercenarias en Granada.

Mientras el poder acumulado por el hayib Abu al-Nuayn Ridwan despertó envidias y recelos. Sus enemigos sembraron malquerencias sobre la adquisición de su patrimonio y algunos alfaquíes reprobaban su origen cristiano. El ambicioso tío de Yusuf I, Ali ibn al-Mawl, frustrado por no haber conseguido el puesto de hayib, extendió la difamación entre los consejeros del monarca hasta conseguir que cayera en desgracia. Persuadido, Yusuf I ordenó arrestar a Abu al-Nuayn Ridwan, y su puesto ocupado por Ali Ibn al-Mawl, uno de los errores más grandes de su reinado.

En el tablero bélico de aquel tiempo, Granada era una pieza codiciada por el sultán de Fez, Abu-l-Hasan Alí y por Alfonso XI de Castilla. El deseo de arrebatar el dominio del Estrecho a los granadinos, provocó que la última tregua de Castilla no se renovase al concluir en el año 1338.

Los mereníes, con la excusa de ayudar a los nazaríes en la protección de Gibraltar ante los ataques castellanos, se establecieron en aquel territorio y el príncipe Abu-l-Malik, primogénito del sultán de Fez, se comportaba como si fuera el amo y señor de la ciudad, estableciendo cabezas de puente que facilitaban el paso del Estrecho a los contingentes militares africanos.

Mientras que duró la paz con entre Granada y los reinos cristianos, Abu-l-Malik, saltándose la tregua, atacó la frontera occidental de Castilla, arrasando a sangre y fuego la comarca de Jerez. La tropa merení, acampada a orillas del río Barbate, fue sorprendida en plena noche por los cristianos quienes se hicieron con un enorme botín de armas y provisiones; con rapidez y fiereza, los africanos fueron degollados junto a su lecho. En la sangrienta refriega predió también la vida el príncipe Abu-l-Malik.

La corte merení del sultán Abu al-Hasan hizo los preparativos de guerra, al igual que las naves aragonesas, que se situaron frente a Tarifa en el año 1339. La escuadra musulmana, formada por ciento cuarenta barcos de guerra compuestos por una coalición de mereníes, granadinos y hafsíes de Túnez derrotó a la aragonesa en la batalla naval más grande de aquel tiempo. volvió a enviar una nueva escuadra al Estrecho.

Alfonso XI, que reinaba en Castilla, advirtió el peligro que amenazaba a la península y tomó la iniciativa atacando simultáneamente la frontera norte del reino granadino y los distritos que poseían los meriníes en el occidente andaluz. Ante la presión cristiana de la zona, el rey merení Abu-l-Hasan Alí cruzó en persona a la península para ayudar a Yusuf I; al desembarcar en Salobreña, Yusuf, que era un gran coleccionador de alhajas, le regaló al soberano africano un par de babuchas con decoración en pedrería. Mientras, Aragón y Castilla consiguieron implicar a Alfonso IV de Portugal, a los que se unieron otros muchos caballeros extranjeros.

Pero Yusuf I no estaba tranquilo ya que conocía las apetencias del sultán de Fez por dominar Al-Ándalus, mirando con ojos codiciosos al reino de Granada. Los generales africanos se comportaban como auténticos reyezuelos que se dedicaban a hacer la guerra por su cuenta en correrías en busca de botín.

Grabado de la batalla del Salado tomado de un
manuscrito del monasterio de Guadalupe, Cáceres

Una vez establecidas la posiciones por ambos bandos, el 30 de octubre de 1340 se produjo la batalla del Salado, cerca de Tarifa, el 30 de octubre de 1340, en la que la coalición islámica fue derrotada. Abu-l-Hasan Alí, humillado por la derrota regresó al Magreb, donde poco después sería destronado por su propio hijo.

La victoria de los cristianos desmoralizó al mundo musulmán (los meriníes retiraron definitivamente sus pretensiones sobre la península Ibérica)  y extendió su entusiasmo entre el cristianismo. Alfonso XI, rey de Castilla se apresuró a enviar al Papa Benedicto XII una embajada con valiosos regalos extraída del botín procedente de los mereníes, así como veinticuatro presos que portaban las banderas de los vencidos.

Con el viento soplando a su favor y aprovechando que el ejército nazarí estaba destrozado, agravó el tormento de los granadinos apoderándose de otras plazas fronterizas. A finales de 1340, los cristianos cercan Alcalá la Real, escudo defensivo de Granada con el reino de Jaén y que controlaba de una importante ruta comercial. Ni Yusuf, ni su gran visir, el cristiano renegado Ridwan, como tampoco el general de las tropas nazaríes Ozmín consiguieron aprovisionarla ni romper el cerco, por lo que el 15 de agosto de 1341 la ciudad tuvo que rendirse. Días después lo harían Priego, Carcabuey, Rute y la torre Matrera. Los expulsados de Alcalá fueron asentados en Moclín mantuviendo su deseo de revancha. Luego vino la batalla de Palmones y finalmente la toma de Algeciras en 1344 tras un largo sitio.

El rey Alfonso se alía con Francia al comienzo de la Guerra de los Cien años y firma una tregua con Yusuf I, pero una vez finalizada dicha tregua, pone sitio a Gibraltar hasta morir víctima de la peste. En tanto duran las exequias de su enemigo, el rey nazarí determina luto y la paralización de las hostilidades. Por la Crónica de Alfonso XI sabemos que "los moros que estaban en la villa et castiello de Gibraltar, despoés que sopieron que el Rey don Alonso era muerto, ordenaron entre sí que ninguno non fuese osado de facer ningún movimiento contra los christianos, ni mover pelea contra ellos. Estovieron todos quedos et dezían entre ellos que aquel día muriera un noble rey y gran príncipe del mundo." Con la muerte del rey, los castellanos parlamentaron con los musulmanes, quienes accedieron a que las fuerzas cristianas se retirasen pacíficamente.

A pesar de la derrota del Salado, Yusuf I se cubrió de gloria por la resistencia que opuso ante el hostigamiento de las tropas cristianas a Gibraltar, además de alejar a los mereníes de los asuntos internos del reino nazarí. Aprovechó la ocasión para vengar el asesinato de su hermano, y tras la derrota de Tarifa, ordenó a la guardia palatina que detuviera a Abú Zábit y a sus familiares, los Abi-l-Ulá acusándolos de mantener una relación secreta con Castilla. Este ataque sorpresa a los conspiradores de su hermano les impidió resistirse y fueron conducidos a la alcazaba de Almuñecar, desde donde embarcarían al exilio en Túnez.

Se firmó de nuevo una tregua por diez años, que Yusuf I aprovecharía para reorganizar su reino, dejando su defensa en manos de su general Ozmín. El rey nazarí se mostró como un astuto administrador y reformador, proporcionando un corpus considerable de reglamentos y leyes. Impulsó la enseñanza islámica y fundó la madraza, una de las de más prestigio del mundo musulmán, donde se formarían los funcionarios que servirían en su corte, donde también se instalarían bajo la protección real numerosos sabios el ya mencionado Abu al-Nuayn Ridwan y el historiador Ibn al-Jatib, que influyeron tanto en asuntos internos como en las relaciones exteriores.

Doble dinar o dobla de oro a nombre de Yusuf I, sin ceca y
sin fecha, conservada en el Museo de la Alhambra de Granada

No disponemos de ninguna imagen para saber como era físicamente Yusuf I, llamado Abu-l Hayyay, pero por los escritos de la época, sabemos que era muy culto, generoso, de modales gentiles y afable, de belleza varonil y muy fuerte, su cutis era claro y llevaba la barba teñida de negro, lo que aumentaba la gravedad y majestad de su porte.  Ibn al-Jatib nos lo describe de la siguiente manera: "Era de tez morena, naturaleza fuerte, de buena figura y mejor carácter. Mostraba dientes centelleantes, ojos grandes, cabello negro y lacio, espesa barba, hermoso rostro y clara voz que se escuchaba con agrado. Su noble figura y su extremada belleza le hacían sobresalir entre el resto de la gente. Dios le dotó de extraordinaria inteligencia, sano juicio y buen criterio. Ingenioso y meditativo, sabia prever el futuro. De natural pacífico, procuró mantener buena amistad con todos los monarcas de su tiempo. Amaba el arte y en especial le fascinaba la arquitectura. Gustaba vestir con elegancia; era aficionado a coleccionar armas y adornos y poseía cierta habilidad para la mecánica".

Los últimos años de su reinado transcurrieron en la más absoluta tranquilidad (aunque siguieron sucediéndose algunos hechos de armas poco relevantes a lo largo de la frontera entre moros y cristianos favorables a uno y otro bando) hasta que el 19 de octubre de 1354, el día de la Ruptura del ayuno (Ayd al-Fitr) Yusuf marchó desde su palacio a la en la mezquita de la ciudad palatina de la Alhambra para dirigir la oración. Cuando estaba a punto de terminar el rezo y el monarca se encontraba prosternado, un esclavo negro de las caballerizas del rey se acercó a él y le apuñaló.

La conmoción fue enorme. Los cortesanos recogieron el cuerpo sangrante del sultán y lo trasladaron a su palacio a donde llegó agonizante, falleciendo cuando le colocaban en su alcoba. La guardia que había detenido al asesino demente no pudo impedir que fuera descuartizado por la multitud que se abalanzó sobre él.

El mismo día que fue asesinado, los granadinos proclamaron rey de Granada a su primogénito Mohammed V, heredando un reino próspero y floreciente, libre de influencias extranjeras. Yusuf I fue enterrado en el Rawda Real de la Alhambra tras solemnes y sentidas honras fúnebres.

miércoles, 17 de abril de 2013

Puerta de Bibarrambla

Puerta Bib Rambla en el bosque de La Alhambra
Entre 1873 y 1884, pese a las quejas ciudadanas y a las reclamaciones de los especialistas, el Ayuntamiento de la ciudad dio orden de demoler la puerta de Bibarrrambla, una construcción que hacía poco acababa de ser declarada monumento nacional, sin otro motivo que obedecer a los intereses de algunos particulares. Sus piedras acabaron en el Museo Arqueológico Provincial de Granada, donde estuvieron guardadas hasta que el arquitecto Torres Balbás las rescató en 1935 para reconstruir la Puerta en las alamedas de la Alhambra.

Recientemente se ha permitido el acceso a la Puerta
Por sus semejanzas con la Puerta de la Justicia de la Alhambra (hoy próximas entre sí), se presume que fue construida en la misma época, hacia la primera mitad del siglo XIV.


Los musulmanes la habían llamado  Bab al-Rambla o Puerta del Arenal por la rambla que desde ese lugar hasta el Puente del Genil se extendía por el río Darro. Hay que indicar que aunque Bab significa puerta, Bib era la forma en que los musulmanes granadinos lo pronunciaban, castellanizándose posteriormente. Algunos autores afirman que esta puerta fue también llamada Bab al-Faras o Puerta del Caballo, por el nombre que por aquel entonces recibía la calle donde desembocaba (la actual Calle de Salamanca). Hay que utilizar la imaginación para situarla al final de la Calle de Salamanca, frente a la Calle Mesones para levantar la Puerta del Arenal o Bab al-Rambla. Esta Puerta, abierta en la muralla que rodeaba la ciudad, había sido el acceso más importante al arrabal del Arenal antes de que fuese cercado.





Detalle decorativo de la Puerta Bib Rambla
Arco exterior de la Puerta




Posiblemente, la puerta, de unos 10 metros, formaba parte de una torre, adornada con palmas, piñas y gallones y contaba con un adarve para la defensa y vigilancia de los muros de la ciudad. A tavés de su interior se accedería a otro arco de ladrillo en dos tramos cubiertos por bóvedas y desde el último arco se accedería directamente a la Plaza.

Parte trasera de la puerta que daba acceso a la plaza


La Puerta Bib-Rambla fue eliminada para abrir un 
acceso a la  calle Reyes Católicos tras abovedar
el río Darro a finales del siglo XIX
Calle Salamanca (calle del caballo en época nazarí),
emplazamiento original de la Puerta Bib-Rambla

Puerta de Bib Rambla iluminada durante la noche en el bosque de la Alhambra

martes, 16 de abril de 2013

Loza Dorada Nazarí

Esta bandeja es un ejemplo de cerámica azul y dorada nazarí.
Se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.
Proveniente de la tradición oriental, la cerámica azul y dorada tuvo un gran arraigo en la etepa nazarí durante los siglos XIV y XV. Se cree que fue introducida por alfareros persas que emigraron huyendo del dominio mongol que había arrasado la región de Iraq desde el año 1260. 

La loza dorada o de reflejo metálico constituye un punto álgido de la perfección técnica de la cerámica medieval hispana. Los grandes focos productivos en el reino nazarí se encontraban en Granada (Garnata) y Málaga (Malaka) y tuvo tanto éxito que era exportada a todo el mundo, árabe y cristiano (la cerámica dorada  mudéjar del siglo XV de Manises es heredera de esta tradición), a través de los bulliciosos puertos de Málaga y Almería (al-Mariya), convirtiéndose en la vajilla de lujo de esta época.


La técnica para su fabricación es de gran dificultad, pues para llegar a la obtención del reflejo dorado, la pieza debe ser sometida a una cochura múltiple y diversos procesos. Una vez torneada y seca la pieza se cuece por primera vez. La cerámica azul y dorada se realiza con engobe, óxido de cobalto y óxido de plomo, que dan el fondo blanco al transformarse con la cocción, el dibujo azul y una capa vidriada que lo recubre todo. En una segunda cocción se aplica el dorado con vinagre de sulfuros de plata y cobre pero al fijarse sobre el vidriado de la primera cocción se degrada; por este motivo, el fondo de ataurique o motivo vegetal se pierde en gran parte con el tiempo. Para esta cocción final se emplea leña de plantas aromáticas, como el romero, que produce mucho más humo por lo que las piezas salían ennegrecida, lográndose el dorado por frotación con esparto u otro material similar.

Escudilla de Manises del siglo XVI, similar a la loza dorada
nazarí expuesta en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid

Una obras estaban decoradas exclusivamente en color dorado, mientras otras lo asociaban con el azul de cobalto y el manganeso, que les prestaba mayor variedad cromática. La tipología es variada, desde ataifores a jarras, pasando por escudillas, tarros, copas, tazas, tapaderas y demás piezas cerámicas, pero sobre todo destacan los llamados "Jarrones de la Alhambra", que en futuros posts analizaré en profundidad.

domingo, 14 de abril de 2013

Funcionamiento del reino nazarí desde el punto de vista notarial, judicial, social y económico.

Portada
A través de un artículo publicado hoy en la versión digital del IDEAL, he conocido que se ha realizado un estudio por Ahmad Damaj y José Antonio García Luján titulado "Documentos árabes granadinos del Archivo del Marqués de Corvera (1399-1495)" y que se presentó en el Museo Casa de los Tiros. El acto fue introducido por Iñigo María de Bustos, miembro de la familia del Barón de Belpuig, propietaria de los documentos y radicada en Huéscar desde 1527. Esta familia es descendiente de Yahya Alnayar, caudillo que defendió Baza frente a los Reyes Católicos y que al convertirse al catolicismo dió lugar a la familia Granada-Venegas cuya línea masculina se extinguió en 1660 pasando sus propiedades a una rama familiar italiana.


La publicación viene acompañada por una carpeta con reproducciones facsímil de 62 escrituras notariales sobre personas y propiedades, contratos de compraventa, tasaciones periciales de bienes, herencias, matrimocios, etc. Documentos que forman parte del Archivo de Campotéjar, lugar donde se guardaban las Capitulaciones de la entrega de Granada y ordenanzas de la ciudad, donadas por la familia Bustos al Ayuntamiento a principios del siglo XX.

sábado, 13 de abril de 2013

Pieza del Mes en el Museo de la Alhambra: Sebka de la Puerta de la Justicia

La pieza de este mes es presentada por Isabel Cambil, restauradora, y de forma gratuita se puede asistir a su exposición los sábados a las 12 de la mañana. 

Estas piezas cerámicas datan del siglo XIV y su diseño es de origen almohade. Fueron realizadas en moldes blandos (se desconoce el material del molde, aunque seguramente se tratase de arcilla) y su decoración consiste en una labor de ataurique formada por palmas sencillas y dobles, ordenadas según un eje de simetría vertical, que, después de vidriadas, destacan en verde y azul sobre fondo blanco. Del mismo modo, la cinta plana que forma los arcos de la sebka va en azul, encajando unas piezas sobre otras y perfiladas a golpe de cincel. El conjunto iba enmarcado por tres cintas entrelazadas en recto para formar el alfiz y en arquillos de distintos radios sobre la rosca del arco apuntado compuesto por ladrillos en sentido radial. En la parte posterior de estas piezas se han encontrado las huellas de las manos de los artesanos nazaríes que las fabricaron, resultado de lo que en alfarería se conoce como "apretones". Aunque aparentemente todas las piezas parezcan iguales, forman un puzzle difícil de encajar. Se fijaban con argamasa y clavos a la pared. En la preparación de las piezas se tenía en cuenta el agujero para que un clavo las sosteniese y que no sobresaliera de la propia pieza. Al encontrarse también ejemplos sin vidriar, se supone que se realizaron en talleres de la propia ciudad palatina de la Alhambra.



Las albanegas de la puerta interior de la Justicia o de la Xarea, construida bajo el reinado de Yusuf I, estaban decoradas en sebka o entrelazado de arcos mixtilíneos superpuestos compuesto por piezas cerámicas independientes, que daban el aspecto de un paño  con trama romboidal continuo que quedó roto al colocar la figura de una virgen en época de los Reyes Católicos, aunque también existe la creencia de que pudieran pertenecer a otra puerta, hoy desaparecida, llamada Puerta Real y que se localizada en la actual Plaza de los Aljibes. La Puerta de la Justicia, por su orientación, sufre problemas de conservación por la humedad del entorno y de la penumbra.Por ese motivo, en la década de 1970, parte del paño de sebka fue copiado en piezas de resina y colocado para ocupar los huecos que se habían desprendido. En 1995, con motivo de la creación del Museo de la Alhambra, estas piezas fueron restauradas en los talleres de la Alhambra ya que se encontraban cubiertas por un velo blanco salínico y manchas de humedad. 

Aunque es más común encontrar ejemplos de sebka en trabajos de yesería, toda la composición tiene su precedente, primero en la fachada exterior de la Puerta de las Armas de la Alhambra. Otros podrían ser la portadilla de la Rawda en la calle Real Baja, y las sebkas de yesería caladas en los pórticos de los patios de la Alberca y de los Leones.


jueves, 11 de abril de 2013

Castillo de Lanjarón

Vista del castillo de Lanjarón

Aunque su origen data de 1231, primeros años de la dinastía nazarí, fue durante el siglo XIV, cuando  Yusuf I y Mohammed V se emplearon en la tarea de fortificar el reino nazarí de Granada ante los ataques e incursiones, cada vez más frecuentes, de los reinos cristianos. Por ese motivo construyeron este castillo en la taha del Valle de Lecrín, que lindaba con la taha de Orgiva (al igual que se contruyeron en el marco de este programa defensivo el de Restábal, Vélez de Benaudalla, Mondújar, Salobreña o Moclín), sobre un peñasco de difícil acceso, para defender la villa de Lanjarón por la entrada suroeste, situado entre los ríos Salados y Lanjarón, contra las invasiones que pudieran provenir del Valle de Lecrín y de la costa.
Paisaje del suroeste

Tras la conquista de Granada en 1492, se convirtió en refugio y bastión de rebeldes musulmanes que llevaron a cabo numerosas sublevaciones y levantamientos en la comarca contra el poder cristiano. El 8 de marzo de 1.500, estos rebeldes se atrincheraron en el castillo aprovechando la escarpada geografía de la zona, y tan dura fue la resistencia que el propio rey Fernando el Católico tuvo que ponerse al frente de las milicias castellanas atravesando la Sierra de los Cahorros para evitar el estratégico y peligroso puente de Tablate y, tras volar la mezquita de la villa de Lanjarón y un largo asedio, que se encontraba llena de insurgentes, sometieron a los 300 hombres que resistían en el castillo. El lugarteniente musulmán, conocido por el nombre de "Capitán Negro", prefirió arrojarse desde una torre antes que entregarse.

Pasadizo de entada al castillo

Muralla externa que protege la entrada principal al castillo

Más de medio siglo después, el 28 de diciembre de 1558, al inicio del levantamiento morisco de Las Alpujarras o al-Busarrat como fuera llamada por los nazaríes, la iglesia de Lanjarón (que fue edificada sobre los restos de la mezquita que voló el rey cristiano), fue incendiada, matando a los cristianos que habían buscado refugio en su interior.


Vista interior de la torre del homenaje
donde se observan las huellas de
las vigas que formaban el piso superior

Vista exterior de la torre del homenaje

El castillo se encontraba rodeado por una muralla defendida por dos grandes torres de mampostería, una semicircular al norte, y otra principal al sur que realizaba la función de torre del homenaje y en cuyo interior se encontraba el silo. 

Fachada exterior
El acceso al castillo se realiza a través de un arco de ladrillo y mortero (arena y cal) con estrías verticales por las que se deslizaban las partes laterales de la poterna y que conduce a un pasadizo con bóveda de cañón, en doble recodo, a la costumbre de las fortificaciones musulmanas. La construcción es irregular, para adaptarse a la orografía del terreno; el interior está totalmente inclinado, dominado por la estructura rocosa de la loma que lo alberga, lo que no le permitiría disponer de una plaza de armas, característica de estos castillos. Los restos que se conservan son abundantes tal vez gracias a que fue utilizado posteriormente por tropas cristianas que lo adaptaron a las nuevas necesidades defensivas hasta 1592 cuando dejó de ser útil.

Para llegar al castillo se puede atravesar el parque de El Salado a pie rodeado de eucaliptos o bajar en coche hasta al mismo pie donde esta enclavado aunque posteriormente hay que acceder por una escalinata que bordea la pendiente. El horario de visitas es libre.

Vista interior del castillo

Saeteras desde el interior

Aljibe interior en el castillo, donde aún se aprecian restos de las dos capas de enlucido (la primera de estuco con incisiones en zig-zag que posibilita la incorporar la segunda, que se pinta de rojo) que recibían estas construcciones para contener el agua. En su interior hay una oquedad abierta en la piedra, de forma semicircular apuntada en sentido ascendente y en forma de canalillo que pudiera servir de entrada de aguas, muy útil para resistir asedios.
Por último, añado un enlace a un interesante estudio titulado: EL CASTILLO DE LANJARÓN (GRANADA). UN ANÁLISIS A PARTIR DEL ESTUDIO DE LA CERÁMICA RECOGIDA EN LA INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA DE 1995