¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

martes, 30 de julio de 2013

Almunia de Darabenaz, La Zubia






El Infante Don Felipe, hermano del rey Alfonso X "el Sabio", llegó a Granada en 1273 junto a varios nobles, huyendo del vasallaje que le debían al monarca castellano. Mohammed I, primer rey nazarí de Granada y quien acogía a esta comitiva cristiana en el Alcázar del Genil, murió súbitamente, produciéndose una disputa en la sucesión al trono.



Entre estos nobles se encontraba Don Nuño González de Lara el Bueno, quien prestó su ayuda militar a Mohammed II, hijo del fallecido rey, para derrotar a los otros aspirantes al trono. Como agradecimiento, el nuevo monarca le obsequió construyendo  una almunia en la vega sur, a cuatro kilómetros de Granada. Sin embargo, apenas pudo disfrutar de ella, pues poco tiempo después regresaron a Castilla, reconciliados con su rey, por lo que la almunia volvió a manos de la familia real nazarí, tomando el nombre de Darabenaz o "Casa de la mujer casada". Sin embargo, se da la paradoja, que en 1275, un cambio de alianzas provocó que Don Nuño muriera luchando contra los meriníes que habían cruzado el Estrecho llamados por los nazaríes.

Plano simplificado de la almunia nazarí de Darabenaz


La almunia (de la voz árabe al-munya, el huerto) era una finca de recreo, que podía contar con varios pabellones y palacios, a la vez que servía para la producción agrícola de hortalizas y frutales en los más de 1.000 marjales de tierra que poseía, regadas por una red de acequias que tomaban el agua del río Monachil.



Del edificio nazarí, interesante testimonio de la arquitectura residencial granadina, nos ha llegado una crujía, cuerpo de dos plantas, contando con un baño, y decoración de arcos y yeserías en las estancias principales. La entrada primitiva se encontraba en el ángulo nordeste, orientado hacia Granada, probablemente donde se encuentra instalado el escudo nobiliario del siglo XVI. El zaguán sería acodado, para acceder a continuación al extremo del pórtico norte, el único conservado en la actualidad. La casa, de planta rectangular debió de ocupar una parcela de 300 metros cuadrados desarrollada entorno a un pario rectangular de unos 100 metros cuadrados, disponiendo de una alberca central y de crujías principales con pórticos sobre pilares de ladrillo, herencia del pasado reciente almohade en la península, en los lados septentrional y meridional, mientras que en el lateral oriental habría una sencilla crujía y en el occidental sólo un muro (similar a la casa nazarí de Horno de Oro). La armadura del tejado sería a cuatro aguas, aunque posiblemente fui sustituida en el siglo XVI.






En los dos siglos siguientes a su construcción, las yeserías serían renovadas, ya que los arcos y paños decorativos están muy relacionados con otras obras del siglo XV, previo al momento de la pérdida del Reino nazarí.






Tanto el Alcázar del Genil, como Darabenaz, o también llamado cortijo de la Marquesa, son los dos únicos ejemplos de edificios residenciales de la realeza nazarí situados a extramuros de la medina de Granada que han llegado hasta nuestros días.

sábado, 27 de julio de 2013

El Castillo de Salobreña

El Castillo de Salobreña protegía las fértiles tierras favorecidas por el
peculiar clima que ofrece la cercanía entre playa y montaña

Vista desde la costa

En el siglo XIII, bajo los últimos siglos de dominación islámica de la península, los musulmanes realizaron las mayores fortificaciones tanto en las ciudades como en las fronteras del reino de Granada, con similares características constructivas: ubicadas en empinados y rocosos cerros y dominando zonas fértiles.

Tierras de cultivo costeras
El castillo domina el pueblo de Salobreña y la Costa de Poniente que en época nazarí se convirtió en una de las más importantes ciudades del litoral, tanto por su situación estratégica como por sus posibilidades económicas, sobresaliendo el cultivo en sus territorios de la caña de azúcar, el arroz, los plátanos, así como una importante industria pesquera y en menor medida ganadera. Salobreña contaba por tanto con una importante fortaleza, a cuyos pies se distribuía una trama urbana rodeada por un cinturón amurallado, siendo los siglos XIV y XV su época de esplendor.


Maqueta de Salobreña en el siglo XVIII
Tras la conquista cristiana, el castillo tuvo diferentes usos y sufrió terremotos que han llevado a darle un aspecto diferente al que tendría en época nazarí, cuando fue utilizado como residencia real de los monarcas granadinos y prisión de alguno de ellos destronados (Yusuf III, Muhammed VIII, Muhammed IX y Muley Hacén). De planta irregular, su distribución responde a la construcción que se levantó en época nazarí, se adapta al macizo sobre el que se asienta, distinguiéndose dos recintos: el exterior de carácter defensivo, y el interior constituido por la alcazaba.


Plano del Castillo de Salobreña

Calle de Andres Segovia,  guitarrista que recibió el
título de Marqués de Salobreña

Bóveda vaída de la entrada al castillo
Se accede al interior a través de una puerta de planta en recodo (por ser defensiva), en una de las torres que dan a la ciudad, y  se cubre por una bóveda vaída -formada por un hemisferio cortado por cuatro planos verticales, que son entre sí paralelos dos a dos-. Antes de acceder al patio de armas, hay otra muralla gobernada por torres defensivas. Pasando la torre cristiana del Cubo, se llega a la zona de la Batería, también de época cristiana; en esta zona existió una torre hoy desaparecida, llamada Torreón del Aljibe, por el aljibe (al-yubb) de agua situado en ese lugar. El segundo sector protege el acceso a la Alcazaba, a la que se accede por una puerta que antes presentaba un arco de herradura y cuya planta también es en ángulo, pero cubierta por bóvedas de cuarto cañón intersectadas. En sus cercanías confluían los caminos de Motril, Molvízar, Lobres y Granada, de la que distaba once leguas.

Puerta exterior de la Alcazaba
Interior del acceso en recodo
de la Alcazaba
La alcazaba era el centro neurálgico militar y social de la fortaleza. Protegida por un lienzo de murallas con adarve (ad-darb), en su interior se conservan dos silos cuya utilidad era el aprovisionamiento y almacenaje de grano.

Este silo posiblemente sirviese de prisión
Este silo pudo alimentar unos baños
dentro del castillo
Se convirtió en patio de armas en época cristiana, alrededor del cual se distribuyen las torres. La Torre del Homenaje era la más importante de la fortaleza, destinada seguramente a residencia del monarca y sus huéspedes, sobresaliendo del lienzo sobre el paisaje al igual que hacen la Torre de Comares de la Alhambra. Disponía de habitaciones distribuidas en dos pisos, con ventanas hacia poniente, conservando en la fachada exterior un friso de arquillos entrelazados.


Almenas de la Torre del Homenaje


Patio de Armas y Torre del Homenaje al fondo

La Torre Vieja también estaba destinada al uso de los monarcas, disponiendo habitaciones hoy desaparecidas: construida con bloques grandes de piedra, su mitad superior ha sido muy restaurada.


La Torre Vieja tiene el acceso restringido a los visitantes

Desde el Patio de Armas se accede al Recinto de la Coracha, donde destacan dos torres:

  • La Torre del Agua: construida por los nazaríes para proteger un pozo de agua que se encuentra en su interior y que estratégicamente era la más importante ya que se trataba del único suministro de agua de la fortaleza, procedente del manantial del Gambullón.
Vista de las murallas desde la Torre del Agua

    Torre Nueva (circular) en primer plano y
    Torre de la Coracha detrás; vista desde la
    Torre del Homenaje
  • La Torre de la Coracha (qawraya): construida posteriormente a la anterior y desde la cual se desarrolla el lienzo de muralla hacia la Torre Nueva (de época cristiana), cuya función era defender la Torre del Agua. Según cuenta el Dr Gastón Morata en su novela "El Perfume de Bergamota" a Yusuf III le tuvieron preso en esta torre, habilitada como castillo-palacio (como lo es la Torre de la Cautiva o la de las Infantas, en la Alhambra) al que se accedía por un pasadizo acodado hasta llegar a un pequeño patio de coloridos azulejos, porticado y rodeado por galerías de arcos peraltados sobre impostas de mocárabes que daban paso a la sala principal con balcones que permitían contemplar la vega y el mar.

Torre de la Coracha

El horario de visita es de 10.30 de la mañana a 13.30, siendo el cierre a las 14.00 horas, y por la tarde de 17.30 a 20.00, cerrando a las 20.30, todos los días. El precio de entrada es de 3.45 euros, incluyendo una audioguía a la entrada gratuita (entregando como fianza un documento de identificación por grupo, que será devuelto a la salida), y acceso al Museo Histórico de Salobreña que se encuentra a un par de calles del castillo.

Audioguía gratuita

Interior del Museo Histórico
Maqueta de corcho del castillo de Salobreña

viernes, 26 de julio de 2013

"El Escudo de Granada" por Mario Villén Lucena


Acabo de terminar esta novela en el autocar de camino a Granada. Trata de un cristiano que traiciona a sus compatriotas para ayudar al ejército nazarí. Se instala en el pueblo de Moclín donde se adaptará a sus nuevas circunstancias, comenzando una nueva vida, ¿pero podrá adaptarse a una cultura diferente a la suya? ¿confiarán en él?

¿Qué le ha llevado a traicionar a los suyos por ayudar a un reino ajeno? Eso será un secreto que el autor no desvelará hasta el final. 

Hay momentos en que el desarrollo de la historia puede ser un poco lenta, pero merece la pena aprovechar la ocasión para adentrarse en el ambiente rural, en una frontera convulsa, en el ocaso del Reino Nazarí.

Especialmente me ha conmovido la perspectiva sobre Boabdil, último rey nazarí de Granada, el patetismo de un personaje tan controvertido que se vio entre la espada y la pared para defender su reino y como trató de salvar lo que quedaba de él firmando unas capitulaciones que poco después no fueron respetadas.

Esta novela, recientemente editada y publicada en papel, puede ser adquirida por menos de un euro en formato ebook a través de Amazon.

lunes, 22 de julio de 2013

Biografía de reyes: Abu Nasr, Saad (1454-1464)

Predecesor: Mohammed X
Sucesor: Muley Hacen

Tras un período turbulento en la monarquía nazarí bajo la figura del rey Mohammed IX y el breve reinado de Mohammed XI, interviene la influencia poderosa de los Abencerrajes que deponen a este último y a petición de Castilla proclaman en Archidona a Saad como nuevo monarca del Reino de Granada. El nuevo rey, al que unos le llamaban Zad, otros Çad y que los castellanos apodaban como Ciriza o Ariza, pertenecía a la dinastía nazarí por ser nieto de Yusuf II y bisnieto de Mohammed V. Pasará a la historia como un rey bondadoso con su pueblo.

Su primer reinado fue corto, ascendiendo al trono con 55 años, tan sólo unos meses, al ser expulsado de Granada a finales de 1454 o comienzos de 1455 y marchó a Casarabonela en Málaga. Tenía tres hijos: Muley Hacén que debió nacer en 1436, Mohammed El Zagal y Yusuf que murió con diecisiete años por una epidemia de peste.

Desde allí solicitó ayuda a Castilla donde Enrique IV acababa de ocupar el trono, y como garantía de compromiso de vasallaje envió a su hijo Muley Hacén a la corte castellana. Mientras tanto Mohammed X que había recuperado el trono de Granada y que estaba enterado de los acuerdos de Saad, empuñó las armas al tiempo que los ejércitos cristianos daban la vuelta hacia Castilla al llegar a Íllora. Sin embargo Mohammed X apodado "el chiquito" abandona Granada en agosto de 1455 buscando refugio en la Alpujarra y Saad vuelve a recuperar el trono.

El depuesto Mohammed X es capturado junto a su familia, entre los que estaba su esposa Aixa (hija de Mohammed IX "El Izquierdo") y futura esposa de Muley Hacén, su captor. Conducidos a La Alhambra, es degollado por los hijos de Saad en una sala cercana al Patio de Los Leones.Tras su muerte Muley Hacén se casó con su viuda. Sin rivales al trono vivieron 7 años sin luchas.

Muley Hacén manejó el poder militar durante el reinado de su padre; a él se deben también grandes obras de enorme utilidad para la agricultura granadina, preparando las tierras del Cerro del Sol para el cultivo -perforando una galería subterranea y conduciendo las aguas de la acequia de La Alhambra- ya que la Vega estaba siendo atacada por los castellanos continuamente.

Vistas de la actual ciudad de Granada desde los campos del Cerro del Sol

Al mismo tiempo Saad firma una tregua con Castilla en 1455 declarándose vasallo de Enrique IV... hasta que un señor nazarí de la frontera atacó el castillo de Solera, en Jaén. Castilla respondió atacando la costa malagueña entre 1455 y 1458 capturando botines de guerra y negociando abusivos tratados de paz con Granada para garantizarse el pago de unas parias que arruinaban el tesoro real nazarí e indignaba a  granadinos de todas las clases sociales (Saad tuvo que vender terrenos en la Vega, fincas en el Marquesado del Cenete y tiendas en la Alcaicería) por lo que la revuelta popular estaba a punto de estallar.

Sólo un inciso, el rey castellano Enrique IV, hermano de la futura Isabel La Católica, fomenta frecuentes correrías en tierras musulmanas, dirigidas torpe y burdamente; en una de ellas, en 1456, el obispo-guerrero don Gonzalo de Zuñiga fue capturado, encadenado y conducido a la Alhambra. Se dice que con el rescate obtenido por su liberación se construyeron las murallas exteriores que aún subsisten en la colina del cerro de San Miguel, lo que hoy se conoce como la "cerca de don Gonzalo"

Marcado con una línea roja discontinua aparece la "cerca de don Gonzalo"
vista desde el Patio del Mexuar de la Alhambra

La cerca vista desde Plaza Nueva


La cerca vista desde el Llano de La Perdiz
Volviendo al punto de la rebelión que habíamos dejado nos encontramos con los Abencerrajes, que patrullaban las fronteras del reino nazarí y defendían el territorio, quienes se presentaron desafiantes ante los palacios de Saad agitando sus banderas, contagiando a otros nobles y al pueblo. En respuesta, los alfaquíes partidarios de Saad decretaron bajo pena de muerte que los granadinos salieran en defensa de su rey, lo que enfureció más al pueblo. 

Entonces Muley Hacén, siendo aún príncipe, planeó anunciar la abdicación de su padre y los Abencerrajes estaban invitados a asistir al acto de renuncia. Sin embargo lo que les esperó en La Alhambra fue la muerte. Algunos líderes de los Abencerrajes pudieron huir pero está estratagema consiguió acallar las voces de protestas.

Los Abencerrajes acogidos en la corte de Castilla encontraron en un miembro de la familia real nazarí llamado Ismail una alternativa a Saad. Fue entonces cuando el duque de Medina Sidonia y el conde de Arcos asestaron un duro golpe a Saad en agosto de 1462 cuando toman Archidona y Gibraltar, produciéndose un nuevo motín en el reino contra Saad a la vez que Ismail ganaba  más partidarios.

En septiembre de 1462 Saad se vio obligado a marchar a Íllora para que Ismail fuera coronado como el monarca número veintiuno de La Alhambra aunque no lo será por más de cuatro meses. Dos años más tarde Saad sería depuesto por su hijo Muley Hacen y enviado a Almería donde moriría al año siguiente. 

viernes, 19 de julio de 2013

Mezquita de Vélez-Málaga




Descubierto a mediados de la década de los noventa, este arco del siglo XIV pertenecía al mihrab del muro de la qibla de la antigua mezquita que se encontraba en el antiguo arrabal de Los Gomeres, en los extramuros de la medina nazarí de Ballis, nombre árabe de Vélez-Málaga, en la Axarquía, ciudad que llegó a contar con un total de 16 templos musulmanes. Este mirhab es similar al conservado en el oratorio del Partal de la Alhambra, del que es coetáneo por la igualdad de motivos decorativos. Se trata de un arco de once dóvelas radicales de morfología lobulada y sendas albanegas de palmetas dobles y simples con una excelente labor de ataurique. En dichas albanegas se conservan cartelas circulares con textos coránicos, en escritura cursiva y cúfica. También se puede apreciar los restos de la fachada, definida por un arco de herradura ligeramente apuntado, abierto a un reducido nicho de planta cóncava en origen pero alterado por reformas realizadas en el siglo XVI.



Ubicado en número 2 de la calle La Gloria, se puede visitar de lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 horas.

jueves, 18 de julio de 2013

La Alcaiceria y el zoco


La Alcaicería era el mercado donde se vendía principalmente seda (tanto manufacturada como natural y cuya importancia en la economía del reino era fundamental) y artículos de lujo en la ciudad de Granada. El origen de la palabra es latina, cuando el emperador Justiniano concedió el derecho a los árabes para comercializar la seda; el césar en árabe se dice qaysar, de ahí Al-qaysar o Alcaicería. Las primeras referencias escritas sobre la Alcaicería de Granada se encuentran en una carta sobre la venta, el 24 noviembre de 1460, de dos tiendas del rey nazarí Abu Nasr Sa´d, y este mercado al ser propiedad regia, pasó a mano de los Reyes Católicos tras la capitulación de la ciudad, quedando vinculado a la Corona hasta 1868. El 20 de julio de 1843, un incendio en una tienda de cerillas de la Calle Mesones destruyó la Alcaicería por completo, reconstruyéndose en un estilo neoárabe, modificando el trazado original de las calles y ensanchándolas, así como reduciendo el espacio que ocupaba el mercado.

Reconstrucción orientalista tras el incendio

Vista nocturna de la Alcaicería

Poco después del final del Reino de Granada, en 1502, Antonio de Lalaing, señor de Montigny, acompañante a España de Felipe el Hermoso, escribía que "Granada es muy comercial, especialmente en sedas, porque los mercaderes compran allí la mayor parte de las sedas que trabajan en Italia para hacer las telas de seda. El sitio donde se venden es llamado el Zacatín (debió de confundirse por su proximidad). Cerca de este sitio hay una plaza llamada Alcaicería, donde se venden los paños de la seda trabajados a la morisca, que son muy hermosos por la multitud de sus colores y la diversidad de sus labores, y hacen de ellos un grandísimo comercio".

Había alcaicerías en otros centros urbanos importantes como Málaga, Almería (al-Mariya) y Vélez-Málaga, aunque Granada por su condición de capital del reino contaba con la más importante. En ellas podían comprarse la seda en madejas, marcarlas con el marchamo y pagar los aranceles con los que estaba gravada. Aunque todas las tiendas estaban dedicadas al comercio de la seda, también se vendían los mejores paños de algodón, lino, lana y pelo de cabra, sin excluir los comercios dedicados a otras actividades. 

"Diseño por planta de la Alcaicería y calles 
que la circundan según su estado actual", 
dibujado por Tomás López (1787). 
(Archivo General de Simancas)
La Alcaicería de Granada se situaba frente al muro de la alquibla de la Mezquita Mayor. Era como una ciudadela en el centro de la medina de la ciudad, protegido por murallas con nueve puertas de acceso que se cerraban con rejas y vigilada por perros durante la noche, además de estar atravesadas por cadenas sujetas en poyos de piedra para impedir el paso de caballerías. Formaba un cuadrilátero de 4.600 metros cuadrados que se extendía desde la actual Plaza Nueva hasta la Plaza de Bib- Rambla, con frentes al Zacatín (Saggâtîn) o calle de los ropavejeros, a la calle de los tinteros o Darbalcata, calle Oficios y Bibarrambla, angostas calles pavimentadas en las que se alineaban tanto viviendas como alhóndigas y tiendas, principalmente concentradas en la parte occidental, más cercana a Bibarrambla, combinando el carácter mercantil con el administrativo. Los establecimientos, llegando a contar cerca de doscientos, eran de pequeño tamaño, con una puerta abatible de color rojo ocre que servía de toldo para proteger las mercancías del sol y la lluvia. Otras tiendas que por la estrechez de la calle no permitían cerrarse en la forma descompuesta, lo hacían con tablas sueltas, de las cuales encajaba una con otra. Algunas contaban con un piso superior o almacería a las que se accedía por una estrecha escalera. En las tiendas diminutas los artesanos trabajaban de rodillas o en cuclillas, mientras que en las tiendas más ricas obsequiaban con un té caliente a sus clientes mientras extendían a sus pies las mercancías.

Calle Zacatín actualmente

La función administrativa se encontraba en la zona oriental, con oficinas para el almotalefe o almotacén (inspector del mercado, vigilando las medidas y los pesos utilizados por los comerciantes), alamines (inspectores de pesos) que se organizaban por gremios como el de los perfumeros -los alamines y almotacenes cumplían las mismas funciones pero los alamines tenían un rango mayor por sus conocimientos y estudios-, gelices (comprobaban el peso y calidad de la seda), hafiz (vigilantes de la compraventa) y zaguacador (pregonero), además de las aduanas de paños, lino, especiería, azúcar y seda, siendo esta la más importante y se encontraba junto a la placeta de los Gelices y calle del Tinte. Además contaba con dos mezquitas, la casa del alcaide, el cuartel de guardia y el cuarto de los perros que eran soltados para la vigilancia nocturna. El alcaide que residía en el recinto velando por su mantenimiento y vigilancia, siendo un cargo nombrado directamente por el rey de Granada entre los nobles y ricos de la ciudad.

Dividida en dos partes desiguales, separada por una calle de mayor anchura que las restantes, llamada actualmente calle Alcaicería y de los Sederos antiguamente, que unía la fachada suroeste de la Mezquita Mayor con el Puente Nuevo, la Alcaicería se caracterizaba por tener un conjunto interior era complejo, pero bastante racional, pues su trazado se hizo según ejes ortogonales, deduciendo que fue construido de nueva planta con ese sentido.



Pero además de la Alcaicería, el zoco (suq) era el mercado menos formal, constituyendo lugares ruidosos y bullangueros. Se llamaba zoco a cualquier lugar que hubiera un conjunto de tiendas permanentes o eventuales, pudiendo estar en una o varias calles, en una plaza o a extramuros, cerca de las puertas de la ciudad. Se agrupaban en gremios, ocupando una calle o un sector del zoco.

Plaza Mariana Pineda donde se celebraba un mercado
En Granada, el llamado "mercado del jueves" se emplazaba en la placeta del Corro o Corrillo. Había otro junto a la Puerta de los Alfareros, en lo que hoy es la plaza Mariana Pineda, dedicado a objetos de barro, y el de los caballos, mulos y burros, tenía lugar junto a la Puerta de Elvira, así como el zoco de la fruta. En el cercano barrio del Mauror, el barrio judío, estaba el zoco de los carpinteros, mientras que los curtidores ensuciaban el río en el zoco del al-Dabbagin, cercano al Puente del Álamo. Los aceros y los hierros se trabajaban en el zoco de los cuchilleros, en el arrabal de los Gomeres. En torno a la Mezquita Mayor estaba el principal centro comercial donde predominaban las tiendas de especieros y perfumistas, en la plaza Maysid al-Azam. El más importante de los zocos de la ciudad estaba en la calle Zacatín, una de las principales vías de la medina. Había tiendas de plateros, zapateros, merceros y ropavejeros, así como fabricantes de alcornoques frente al puente del mismo nombre. Entre el Zacatín y el cauce del río Darro estaban los zocos destinados a la alimentación, agrupados por mercancías, tales como gallinas, pescado o carnes. La Puerta de al-marqatan, llamada así por venderse marlotas y almayzares (velos de gasa) en sus inmediaciones, era una de las tres entradas que desde el Zacatín permitían acceder a la Alcaicería.

Acceso a la Alcaicería desde la calle Zacatín
Tanto la Alcaicería como los zocos debieron de ser lugares bulliciosos, donde los mercaderes pretenderían convencer con aspavientos de la bondad de sus productos a sus parroquianos, pidiendo cantidades que serían seguidas de un prolongado regateo entre vendedor y cliente, utilizando el dialecto de los granadinos, la imala, prolongando las vocales.