¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

viernes, 28 de noviembre de 2014

La vega granadina

Montevive es una colina de algo menos de mil metros
que ha sido excavada desde tiempos muy antiguos
"Granada, capital del país de al-Andalus, novia de sus ciudades. Sus alrededores no tienen igual entre las comarcas de la tierra toda, abarcando una extensión de cuarenta millas, cruzada por el famoso río Genil y por otros muchos cauces más. Huertos, jardines, pastos, quintas y viñas abrazan a la ciudad por todas partes", así se refería el viajero marroquí del siglo XIV, Ibn Battuta, a la extensa vega que rodeaba la capital del reino nazarí de Granada. La vega de Granada tuvo una vida brillante con la dominación nazarí como lo atestiguan las abundantes las alusiones en los textos de la época a la Vega como un vergel de huertas y jardines.

La explotación agraria de la vega del río Genil (Sinyil para los hispanomusulmanes), se remonta a tiempos íberos prelatinos, aunque su auge parte con la llegada del islam al territorio. La llegada de los musulmanes supuso la revitalización de las infraestructuras hidráulicas antiguas así como la creación de muchas nuevas, sin necesitar elementos monumentales como hacían los romanos para su ejecución. Desde los orígenes del reino nazarí, la vega mantuvo su intensa explotación agraria, con más de un centenar de alquerías, protegidas por torres defensivas o hisn (plural husun), como la Torre Romilla.

Las alquerías eran núcleos de población (hoy serían aldeas), basados en la explotación de pequeñas parcelas de tierra, unas en propiedad privada y otras en régimen de arrendamiento (por ejemplo: el propietario aportaba las semillas, útiles de labranza y animales y el aparcero, su trabajo lo que le reportaba una quinta parte de la cosecha), mientras que el agua y los pastos estaban sujetos a obligaciones comunes de autogobierno para imponer y regular las normas de uso.

La Vega de Granada se abría hasta el Montevive de Alhendín, moteada de molinos, de cortijos, de almunias, de alquerías; un total de más de trescientas, de las que unas cincuenta contaban con su propia mezquita. En la parte noroeste, la más productiva y rica, se encontraban las grandes fincas pertenecientes a la corona y otros miembros de la aristocracia nazarí.

Las abundantes aguas que riegan la ciudad de Granada permitieron a los
hispanomusulmanes introducir cultivos de regadío, multiplicar las cosechas
y ampliar los espacios de riego formando la conocida Vega granadina

Gracias a la fertilidad de la tierra y a los conocimientos y el trabajo de los campesinos musulmanes, en la vega florecían una amplia diversidad de árboles frutales como higueras, almendros, granados, así como el cultivo de cereales de todo tipo, se criaban moreras y lino para surtir a la floreciente industria textil, etc. Según relataba al-Himyari, a comienzos del siglo XIV no faltaban las plantaciones de plátanos y de caña de azúcar en la vega -provenientes del Lejano Oriente-, con el mismo desarrollo que en las zonas costeras.

Las huertas y los diferentes espacios de cultivo contaban con turnos de riego asociados a las  cinco llamadas  a la oración,  que realizaba el almuédano desde el alminar de la mezquita. Iban desde las primeras luces del amanecer hasta noche cerrada unas dos horas después del ocaso.

El marjal era la medida agraria (que proviene del árabe al-marah y que significa gran extensión), equivaliendo a 528, 42 metros cuadrados. Sus orígenes se remontan al período de la dinastía nazarí, perdurando su utilización en todo tipo de transacciones agrarias en la vega de Granada, Motril y Guadix. Como dato curioso, un marjal es lo que mide exactamente la superficie del Patio de los Leones.

Durante los siglos XIV y XV, aumentaron las irrupciones de las tropas cristianas en la vega granadina, con dispar suerte para los atacantes como para los nazaríes. En 1319 las fuerzas granadinas de Ismail I rechazaron un ataque cristiano en el conocido como "Desastre de la Vega", en 1431, el condestable Álvaro de Luna conseguía una importante victoria para los castellanos, en la célebre batalla de la Higueruela.

Finalmente, el acoso de los vecinos cristianos rompió la estabilidad de la comarca y tras la caída de Moclín en 1486, cae Colomera junto a otros municipios cuyos habitantes se repliegan hacia la capital, Granada. La vega sufre la repetida tala masiva de sus árboles, y al carecer de poblaciones importantes para la defensa, los castellanos arrasan las torres defensivas (husun) y las alquerías que encuentran a su paso.

Recreación una alquería nazarí de la Vega vigilada por una torre

En 1491, las tropas cristianas al mando del rey Fernando el Católico penetran en la Vega, estableciendo su campamento cerca del río Genil (Sinyil) y comienzan la construcción de la ciudad fortificada de Santa Fe con la intención de que los nazaríes sean conscientes de que no piensan abandonar las tierras conquistadas. El poder musulmán se reduce prácticamente a la capital del reino.

En otoño de 1491, los enviados del rey Boabdil negocian en Santa Fe la rendición del reino de Granada, cuyas capitulaciones permitirán a los hispanomusulmanes permanecer en la alquerías de la Vega, pero los constantes abusos cometidos contra ellos provocarán la emigración y finalmente su expulsión definitiva tras la sublevaciones moriscas, intensificando la repoblación cristiana a finales del siglo XVI que conllevó importantes cambios en la explotación agraria que entraba en conflicto con los sistemas tradicionales, ampliándose los secanos destinados al cultivo de cereales y vid. Los regadíos familiares nazaríes se transformaron en su mayoría en grandes latifundios destinados al monocultivo de la morera. El Soto de Roma, antigua propiedad de la familia real nazarí en el centro de la vega se destinó como reserva maderera. Todavía hoy, la vega es una parte importante de la economía y del paisaje de Granada.

sábado, 22 de noviembre de 2014

La Hisba

La hisba era una especie de manual de profesiones que regulaba los oficios -cada uno de los cuales tenía un amin a la cabeza- y la venta de productos en las alcaicerías, mercados y zocos. En este reglamento se diferenciaba entre los oficios nobles y los degradantes -encomendados a los cautivos como el de aguadores, mozos de cuerda, etc-, así como el lugar donde podía establecerse cada uno: los esencieros en la Gran Mezquita, los comerciantes de tejidos en el centro de la medina y los curtidores, aceiteros, alfareros o tejeros por lo insalubre o lo maloliente de sus actividades, o por requerir grandes espacios, se veían relegados a zocos excéntricos. 

A todo atendía la hisba, desde alimentos ya preparados hasta la fabricación de puertas y cofres por los herreros, alpargateros, zapateros. Algunas de estas reglas recojo a continuación, aunque ninguna hisba nazarí ha llegado hasta nuestros días:
  • No se permite que los vendedores ambulantes se pongan bajo sombrilla salvo que esta sea más alta que un hombre a caballo para que los transeúntes no corran peligro de saltarse un ojo.
  • No se pueden vender las cargas de leña más que puestas en el suelo y no a lomo de las bestias.
  • Todo aquel que sea sangrado se le recogerá la sangre en un vaso de medidas para que sepa la sangre que se le saca.
  • Los peleteros no podrán utilizar palomina para el apresto de las pieles usadas.
  • No se permite vender el azafrán en pastillas porque suele ser falsificado y malo, pero sí en hebras sueltas.
  • No se permite la venta de queso fresco de las Marismas porque no es más que las sobras del requesón.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Aljibe del Polo


Aljibe del Polo, en la placeta del mismo nombre que se
 forma en el encuentro de la Calle de los Panaderos
 con la Calle de la Charca

Situado en la placeta del mismo nombre, el Aljibe del Polo se caracteriza por su falta de simetría, constando de dos naves de distinta anchura, con cubierta de medio cañón la mayor y algo apuntado la menor. Ambas cubiertas se cortan transversalmente por otro medio cañón, formando aristas. Entre ambas naves hay una arquería compuesta por un arco de medio punto del tamaño de la bóveda transversal y otro pequeño rebajado. El trasdós de las bóvedas no pueden apreciarse por contar con un nivel más elevado de la placeta en su última reforma.

Por su emplazamiento y características, este aljibe
podría tener su origen en el siglo XIII o incluso anterior 

El muro de la boca del aljibe que da a la calle de los Panaderos tiene cuatro nichos con arcos rebajados, siendo más ancho y profundo el que se encuentra bajo la boca, en ladrillo de 27 por 13.5 centímetros. Exteriormente sólo es visible el volúmen prismático que cobija la boca del aljibe, cubierto por una bóveda tabicada. Su zona más profunda se cubre con una bóveda tabicada. 

La solería del interior del aljibe es de hormigón
de cal, con aspecto rugoso

Los muros del interior son de ladrillo de 30 por 15 centímetros aparejados con hiladas alternativas a soga y tizón, conservando el enfoscado de color blanco hasta la línea que indica el nivel máximo de llenado, presentando un color marrón por debajo de ella, debido al limo del agua. Las naves tienen 4.37 metros de longitud y 2.70 metros de altura, siendo su ancho de 2.27 la nave mayor y de dos metros la menor, con una capacidad de 50 metros cúbicos.

La bóveda principal presenta en su extremo un
agujero cuadrado sobre el que se ha
construido la boca del aljibe
La zona donde se encuentra el aljibe fue el centro del primitivo núcleo del Arrabal del Albaicín, poblado con los musulmanes que huían de las zonas conquistadas por Fernando III el Santo a principios del siglo XIII en tierras de Jaén. Bien pudiera haber pertenecido a la mezquita citada en los Libros de Habices como Bujura, castellanización del árabe bushura o "buena nueva". 

En el entorno del aljibe hubo un cementerio musulmán que
parcialmente fue excavado con motivo del derribo de una casa
de la calle Panaderos en 1989

sábado, 15 de noviembre de 2014

Pieza del mes en el Museo de la Alhambra: Ampolla de vidrio; el perfume en la Granada nazarí

Ampolla de cristal que utilizaban los nazaríes
para contener perfumes, aceites o ungüentos,
conservada en el Museo de La Alhambra.


Todos los sábados del mes de noviembre, en la Sala VII del Museo de la Alhambra, en el Palacio Carlos V, a las 12 horas, Doña Montserrat Morillas Moreno nos explica la gran importancia que tuvo en la sociedad nazarí, la utilización de ungüentos, perfumes o aceites. 

A través de piezas como las ampollas para contener esencias, se puede conocer la relevancia que adquiere este tema que será incluido en los tratados de alimentación, higiene y medicina producidos en el Reino nazarí de Granada en numerosas ocasiones. Por ejemplo, se recomendaba el uso de la alcachofa para acompañar la carne y rebajar su olor, como en el caso del cordero.

Por otra parte en el Corán, queda bien claro el amor del profeta Mahoma por los perfumes y este tema se repite en numerosas ocasiones a lo largo del Libro como cuando se les promete a los creyentes “un paraíso perfumado con grandes ríos, árboles y jardines, y bellas hurís de ojos negros, hechos del almizcle más puro”. En las mezquitas se quemaban en pebeteros productos aromáticos. Tengamos en cuenta que el paraíso islámico es un jardín, por lo que los musulmanes aman las flores y la naturaleza, en una conjunción de aspectos visuales y olfativos.

En los baños o hamman se utilizan almendras para hidratar la piel, nenúfar y jazmín para relajar los miembros y la henna o aleña para perfilar los ojos y los labios de las mujeres.

Tanto en el día a día como en las fechas señaladas gran variedad de olores invadía cualquier espacio ya fuera público, privado o religioso, tanto para mujeres como para hombres de cualquier clase social. 

Incluso se perfumaban las casas hispanomusulmanas con esencias y plantas, refrescando el ambiente, disueltas en agua, sin obviar el uso de muchas especias para condimentar platos. A las casas pudientes se desplazaban los perfumistas para esparcer agua de rosas de china e incluso creando perfumes especiales para ambientar las celebraciones más relevantes.

Es tal la relevancia de los perfumes que empiezan a surgir pequeños recipientes: esencieros, ampollas, perfumeros…, realizados en cristal que según a la persona a la que pertenezca puede estar mas o menos elaborado, incluso tallado con motivos geométricos o vegetales y con incrustaciones de otros materiales.

Esta pieza conservada en el Museo de La Alhambra
representa un contenedor para esencias o perfumes, muy
apreciados por la sociedad nazarí del Reino de Granada

Las esencias más utilizadas serán las que se obtienen del limón, rosa, violeta, ámbar, almizcle… destilado en alhambiques. El afán por descubrir y disfrutar nuevos perfumes llevará a una intensa búsqueda por los países más recónditos creándose una verdadera “ruta de las especias” desde Oriente hacia el Mediterráneo consiguiendo acercar a la sociedad hispanomusulmana algunos tipos tan preciados hasta ese momento como canela, jengibre, sándalo indio o maderas perfumadas, así como:
  • incienso o lubban de Arabia y África del que se extrae una gomorresina de color;
  • ámbar gris o abir (sustancia de origen animal de las vísceras del cachalote) muy utilizado en perfumería;
  • sándalo, una planta olorosa de poca altura proveniente de Persia utilizado en la higiene para mascar y evitar el mal aliento;
  • castoreo, una segregación glandular del castor;
  • algalia, una sustancia similar al almizcle que del mismo modo es de origen animal


La utilización de unas u otras fragancias dependía también de la estación del año, el estado de ánimo o el acto al que se fuera a asistir:
  • primavera: el almizcle y algalias, así como el jazmín o la menta.
  • invierno: ámbar, clavo, áloe indio y ámbar.
  • verano: flores de mirto, agua de rosas o de manzana (el aroma se esparcía mojando abanicos y mojando el suelo
  • otoño: la albahaca 


A partir del siglo XIV, el alcohol comienza a incluirse como base para fabricar perfumes por su propiedad volátil y para que el aroma se extienda y los demás lo huelan.

Granada y Sevilla serán centros perfumistas equiparables a Bagdag y Damasco, vendiendo sus productos en alhóndigas, mercados y zocos para ser difundidos posteriormente a otras ciudades y países, inclusive Francia donde la profesión de perfumista es tan apreciada. Así, cuando los cristianos toman la capital nazarí y expulsan a los moriscos de la península, otorgan un trato de favor a los perfumistas para que permanezcan desarrollando su oficio.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Alhama de Granada

La iglesia de la Encarnación, construida en 1505 sobre la
mezquita mayor, siendo conocida como la primera iglesia
consagrada en el antiguo reino nazarí de Granada
Las casas de Alhama cuelgan sobre un imponente barranco, pero por lo que más se le conoce es por sus aguas termales, de ahí su nombre árabe al-hammam o baño. Era un lugar visitado habitualmente por la nobleza hispanomusulmana nazarí.

Vista del municipio granadino de Alhama desde el tajo del río
Los famosos baños se encuentran fuera del núcleo urbano, siguiendo la carretera local 340 hacia el norte, pasando un par de kilómetros de desfiladeros horadados en la piedra por el curso del río Alhama. En un pequeño remanso arbolado los musulmanes, y ya antes los romanos, edificaron sus termas desde el siglo XI y XII.

En un golpe de audacia, los Reyes Católicos la arrebataron a los musulmanes en 1482 -diez años antes del final del Reino nazarí de Granada-. Según cuentan los cronistas de la época "murieron 800 moros y fueron presos 3.000, que dejaron un rico botín de oro y plata e aljófar, e sedas e alhajas e caballos e acémilas, e infinito trigo y cebada". Alhama contaba con una fortaleza en el interior del reino a 900 metros de altura sobre el nivel del mar. De aquella época es la torre vigía de Torresolana y el Pósito situado en la actual plaza de Los presos, que fue una sinagoga en el siglo XIII. Además existe una zona del pueblo conocido como "barrio árabe", de apretadas calles.

La antigua sinagoga del siglo XIII se convirtió en pósito de cereales
Tras la toma de la villa gaditana de Zahara por los nazaríes el 27 de diciembre de 1481, Alhama fue la plaza elegida para dar respuesta al ataque y finalizar con la reconquista del territorio peninsula. La villa de Marchena en Sevilla fue escogida para concentrar un ejército cristiano formado por 2500 jinetes y un número de peones oscilando entre 3000 y 8000 dependiendo de la fuente. Al mando de dicho ejército estaba Rodrigo Ponce de León y Núñez, marques de Cádiz.

El éxito del plan dependía de la sorpresa, por lo que el avance de esta gran hueste desde Marchena fue en grupos, siguiendo la misma ruta por la que transcurre la actual carretera A-92, logrando presentarse frente a los muros de Alhama el 27 de febrero de 1482.

El actual castillo de Alhama es una construcción del siglo XX
construido sobre los restos de la alcazaba nazarí

Los asaltantes se aproximaron por sorpresa por el lugar menos guardado de la alcazaba, escalando los muros y reduciendo a los centinelas. El alcaide nazarí se encontraba fuera de la ciudad, asistiendo a una boda en Vélez Málaga, por lo que los castellanos sólo encontraron a las mujeres del señor de la villa. Una vez vencida la villa se abrieron las puertas de la fortaleza que daban al campo permitiendo que entrase la hueste cristiana.

Sin embargo, la alarma corrió por la ciudad y los defensores. La fortaleza había caído pero la plaza resistía. Los hispanomusulmanes nazaríes viendo perdido el castillo, buscaron hacerse fuertes en las torres de la muralla, asegurando el resto de puertas y montando numerosas barricadas en las calles que comunicaban el centro de la ciudad, apostándose en ellas ballesteros y espingarderos nazaríes, esperando refuerzos desde la cercana capital nazarí de Granada. 

Surgieron entre los asaltantes cristianos voces que sugerían quemar la fortaleza y abandonar la ciudad antes de verse cercados por las fuerzas nazaríes.pero el marques de Cádiz no estaba dispuesto a renunciar su conquista. Se planeo un nuevo ataque que supondría derruir los muros de la fortaleza que daban a la ciudad para salir masivamente contra las barricadas distrayendo a parte de las fuerzas enemigas. El ataque fue arrollador y la defensa musulmana decidida, prolongándose el combate desde la mañana a la noche. 

Finalmente los nazaríes cedieron, refugiándose en la mezquita mayor anexa a la muralla, desde donde contuvieron al ataque. Entonces los cristianos construyeron defensas con mantas y maderas para proteger a los peones que se acercaron a las puertas de la mezquita para darles fuego mientras resistían una lluvia de flechas y disparos de espingardas. Los defensores nazaríes que ofrecieron resistencia fueron muertos y el resto capturados.

En las mazmorras, como esta conservada en el tajo, fueron
encontrados cristianos cautivos que fueron liberados
La ciudad había cambiado de dueño justo cuando los vigías castellanos apostados en las torres daban la alarma: un millar  de jinetes granadinos se aproximaban. Era tarde y no eran suficientes para asaltar o asediar la ciudad. Desorganizadamente, los guerreros nazaríes, movidos por la rabia que sentían por la pérdida de Alhama y la osadía del enemigo de violar impunemente sus fronteras, se aproximaban en grupos con escalas por donde mejor les parecía e intentaban coronar infructuosamente sus muros.

Tras los intentos fallidos de asalto, los musulmanes pensaron vencer a los defensores cristianos por sed cortando los suministros de agua impidiendo el acceso al río, por lo que los combates se desplazaron a las orillas del río Alhama.

En marzo, mensajeros castellanos eludieron el cerco para llegar a avisar a Isabel y Fernando que se encontraban en Medina del Campo, Valladolid. Inmediatamente el rey organizó su partida para socorrer a los de Alhama. Pero las fuerzas cristianas reunidas eran insuficientes para asegurar su victoria en campo abierto. El rey nazarí levantó el cerco el 29 de marzo cuando una hueste de socorro al mando del duque de Medina Sidonia y del conde de Cabra (tornando sus diferencias en amistad) penetró en territorio granadino, espantando a los musulmanes. La plaza quedó en manos cristianas pero aislada y no libre de peligro.

La fuente conocida como Caño Wamba fue construida en 1533
como representación plástica del poder cristiano, con el yugo de
Isabel y las flechas de Fernando como heráldica real y con el
escudo de su nieto, Carlos I de Habsburgo,  en el centro