¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La sortija de Boabdil: leyenda o realidad

Don Iñigo López de Mendoza, cuadro del Museo del Prado

Cuentan las crónicas, seguramente fruto de una leyenda, que el 2 de enero de 1.492, Boabdil además de entregar las llaves de la ciudad de Granada, hizo entrega a Íñigo López de Mendoza, Conde de Tendilla y Alcaide de La Alhambra -como propuso el Infante don Juan, hijo de los Reyes Católicos-, de una sortija de oro con una piedra preciosa y una inscripción en la que se podía leer en árabe "la Alah ile Alah e ban Aben Abi Abdallah" que traducido sería “no hay otro dios sino el verdadero y éste es el sello de Abén Abí Abdallah. Al desprenderse de esta joya, el último rey nazarí de Granada le dijo: Con este sello se ha gobernado Granada; tomadlo para uqe gobernéis, y Dios os haga más venturoso que a mí.

Desconocemos si existió realmente este anillo, si el hecho es real, pero lo que sí es cierto es que el Gran Tendilla, fue también conocido como "padre de los moriscos", ya que a pesar de amortiguar una primera insurgencia morisca a comienzos del siglo XVI, se instaló en el Albaicín con su familia como muestra de confianza y respetó las costumbres de los moriscos como se había firmado en las Capitulaciones de Santa Fé, incluso les protegió a menudo de la Inquisición. Así cumplía la última voluntad del monarca nazarí.

Sobre la sortija, según el testimonio del marqués de Mondéjar en la historia manuscrita de su casa "esta sortija, que entregó el rey de Granada al conde de Tendilla, la conservaron sus descendientes hasta que muerrto el marqués Don Iñigo, último varón de esta casa, en Málaga año 1636, sin sucesión, se perdió por no haber atendido doña María su hermana, hallándose en Madrid, a recobrarla, o no teniendo noticia de cuan apreciable prenda era".

lunes, 14 de agosto de 2017

Tesoros de la Hispanic Society

Exposición de la Hispanic Society of America
en el Museo del Prado de Madrid


En 1908 el filántropo, hispanista y coleccionista norteamericano Archer Milton Huntington (1870-1955) materializó su sueño de crear un "Museo Español" con la apertura en Nueva York de la Hispanic Society Museum & Library.  En ella plasmó su amor por España y el castellano, lengua que aprendió, todo ello cuando precisamente la imagen de nuestro país pasaba por sus horas más bajas en los Estados Unidos, tras la guerra de 1898. Huntington trabó amistad con los principales intelectuales españoles de su época, trabajando para el artistas como Zuloaga, Sorolla o el granadino José María López Mezquita quien retrató al filántropo a los sesenta años de edad.

La Hispanic Society presentaba la idea de procurar una aproximación integral a nuestra historia, una idea novedosa y su afán por erigirse en un centro activo en la investigación y difusión de la cultura española, lo que explica su dual naturaleza como museo y biblioteca.

Las excepcionales colecciones de arte medieval de la Hispanic Society abarcan las diferentes culturas que se sucedieron en la península Ibérica entre los siglos V y XV. Especial relevancia posee el arte hispanomusulmán, una de las pasiones de Huntington, quien compaginó el estudio del castellano y el árabe y que, contrariamente a la opinión mayoritaria de la época, creía que la herencia islámica en España era tan relevante como la cristiana. 

Este planteamiento explica que adquiriera piezas excepcionales como piezas de seda de la Alhambra.


Esta pieza de tejido nazarí
es única por su tamaño, calidad
y conservación 


Esta lujosa seda nazarí (Hacia 1400), posiblemente granadina, es un lampazo o tejido de dos urdimbres. La denominación "seda de la Alhambra" se debe a su compleja decoración, que apreciada en su conjunto evoca el infinito y recuerda a los alicatados de La Alhambra. Es la única pieza de este tipo que se ha conservado íntegra, con sus bordes y orillos, y por sus grandes dimensiones quizá sirviera como colgadura o cortina (ver post mobiliario nazarí) Fue vendida a Huntington por el pintor Raimundo de Madrazo, que se refirió a su excepcional tamaño y conservación, "por haber estado siempre plegado en el convento donde lo vió el barón Davillier ".

La otra pieza posiblemente granadina, es un rico fragmento, un lampazo o tejido de dos urdimbres una en satén rojo para el fondo, y otra en tafetán para la decoración. La banda central se compone de tres filas de círculos grandes y pequeños que se unen con Marcos anudados. Los círculos grandes contienen parejas de figuras femeninas sentadas y antílopes unidos por la espalda, y los pequeños estrellas con lacería. Aunque las figuras humanas no sean muy comunes en los tejidos hispanomusulmanes, aparecen en otras piezas de la época.

domingo, 13 de agosto de 2017

Sala de los Reyes (Palacio de Los Leones)

En la galería oriental del Patio de los Leones, nos encontramos
la Sala de los Reyes, hermosa tarbea con tres bellas portadas
Fachada de la Sala de los Reyes vista desde el Patio de los Leones y que
anteriormente fue llamada Sala de la Capilla, Sala de la Justicia, Sala del
Tribunal, Sala del Consejo, Sala de los Retratos y Sala de los Divanes, en
alusión a las funciones que en cada tiempo se le aplicó

Policromía de los capiteles de la Sala de los Reyes según
Purificación Marinetto, conservadora jefe del Museo de la Alhambra

Capiteles del Palacio de los Leones de
Cuadernos de La Alhambra vol. 21

Capiteles policromadros de la Sala de los Reyes

El testero oriental del patio del Palacio de los Leones cuenta con una sala, la llamada Sala de los Reyes y anteriormente Sala de la Justicia (al interpretar que los personajes pintados en la bóveda forman un tribunal de deliberación), que como el resto del complejo palaciego fue construido en la segunda mitad del siglo XIV por Mohammed V. Es una de las imágenes más espectaculares por la visión que ofrece desde cualquiera de sus extremos, como la de unos cortinajes sucesivos y cambiantes.

Perspectiva que conforma la Sala de los
Reyes y que parece dividida por continajes

Dividida por arcos dobles de estalactitas de mocárabes formando
cinco espacios: los tres centrales reciben luz directamente de los
pórticos abiertos al patio central, permaneciendo en penumbra los
dos de los extremos de la sala, permitiendo la alternancia de
luces y sombras que hace que la cargada decoración resulte
agradable a la vista, sin producir fatiga

Se trataría de un espacio integrado en el Palacio, pero con una función destacada, seguramente de carácter áulico y de ocio, como muestran las escenas pintadas en los tres lechos de levante. La techumbre de esta estancia esta decorada con una gran pintura en forma de elipse donde aparecen representadas diez personas, que parecen estar dialogando, vestidas a la antigua usanza musulmana. sentados sobre cojines, identificados con cada uno de los monarcas que había tenido el reino de Granada desde su fundación por Alhamar hasta el reinado de Mohammed V. Las salas adyacentes disponían también de pinturas similares sobre piel de cordero, encargadas a pintores florentinos, representando escenas de caza, música, bélicas o de entretenimiento. Estas pinturas se fijaron a un armazón de madera con engrudo y clavos de bambú, en lugar de con clavos de hierro para evitar que el metal estropease la obra con el paso del tiempo.

En esta postal de comienzos del siglo XX puede
verse el extremo norte de la Sala que mira al
palacio de El Partal

Extremo sur de la Sala de los Reyes fotografiado en
1870 por J. Laurent en papel albúmina

Por su situación privilegiada, se trataba sin duda del palco central del Patio, destinado al monarca y a sus allegados, siendo la estancia central o qubba donde presumiblemente se sentaría el monarca nazarí con sus allegados durante las fiestas y banquetes de tal modo que los comensales se dispondrían en las tres bóvedas principales mientras que las mesas de alimentos se ubicarían en los pequeños pasillos que separan estas tres salas y donde pequeñas alcobas y alacenas servirían para guardar útiles y comidas, necesarios para los servicios festivos. Desde este lugar, la perspectiva del patio se presenta como un oasis entrevisto a través de un bosque de palmeras con la fuente de los leones en el centro. La esencia del jardín granadino, por su luz, color, agua y vegetación queda patente en la unión arquitectura-jardín del Patio de los Leones y escrita por el poeta Ibn Zamrak, que sobre el zócalo de la Sala de Dos Hermanas describe con este verso: "Jardín soy que la belleza adorna".

Este croquis de Francisco Prieto-Moreno descifra la inspiración
natural del oasis petrificado de palmeras que son las columnas
del Patio de los Leones a cuyos pies brota un manantial y que
se contempla desde el palco central de la Sala de los Reyes
Un joven Francisco Prieto-Moreno, el primero por la izquierda, posa a
mediados del siglo XX junto a un grupo de asistentes a un actos en la
Sala de los Reyes decorada al efecto

Volviendo a la imagen del oasis en torno al cual se asientan las jaimas de un campamento, la Sala de los Reyes muestra la agrupación de varias estancias o alcobas en torno a un espacio longitudinal, abierto al patio al oeste a través de una galería de columnas, similar a la Sala de los Mocárabes, con la diferencia de que la Sala de los Reyes presenta una fórmula alternante de tres techos de mocárabes de planta cuadrada, que fraccionan la estancia en otros tantos espacios, que a su vez están separados perpendicularmente por altos arcos dobles de mocárabes logrando mayor profundidad y una armoniosa alternancia de luces y sombras. Su disposición y tratamiento de los arcos recuerda a los modelos de las mezquitas almohades.

En la restauración de las cúpulas de mocárabes se ha podido estudiar los
colores originales que tenía, desgraciadamente desaparecidos algunos de ellos

Estas bóvedas de mocárabes están realizadas en siete módulos diferentes de adarajas en sus mútiples combinaciones y según unas reglas de trazado. Una de estas reglas indica que dos piezas que se juntan tienen que tener sus líneas de unión orientadas en el mismo sentido.

La bóveda de mocárabes consigue una sensación de ligereza en una atmósfera
jamás conseguida en el cerramiento de un techo 

Para el levantamiento de una estructura como el de las bóvedas, se hace necesario la ayuda de cimbras o estructuras de madera sobre las que se va apoyando los diferentes módulos. Estos módulos están compuestos por múltiples adarajas que forman racimos en torno a un pie de mocárabe, e cuyo interior se combinan clavos metálicos y listones de madera que se proyectan desde el interior de las masas de yeso hasta la armadura de la cubierta donde se anclan en el momento de su levantamiento. Finalmente estos anclajes son cortados, eliminando todo contacto con la cubierta y convirtiéndolas en bóvedas autoportantes.

Estas bóvedas están realizadas en yeso negro, cubiertas con una capa blanca
de terminación y capas de policromía en tonos negro, azul, rojo, verde y dorado

Una de las mayores novedades que se han realizado durante la restauración
ha sido la introducción de un nuevo mortero, desarrollado y patentado en el
Patronato de la Alhambra por el doctor Ramón Rubio; este nuevo método tiene
la novedad de introducir un nuevo ADN, mediante particulas fluorescentes que
permite realizar todo tipo de reconstrucciones invisibles al ojo humano, excepto
cuando son radiadas con luz ultravioleta permitiendo localizar las intervenciones
del siglo XXI respetando el original y distinguiendo las restauraciones

El propio sistema constructivo de combinación de múltiples módulos ha garantizado su conservación hasta nuestros días, a pesar de haber sufrido movimientos sísmicos, o el impacto de la defragación por la explosión del polvorín en 1590 en una casa del Albaicín junto al río Darro.

En el lado este del Patio de los Leones, la Sala de los Reyes, se compone
de tres salas principales a las que se abren cinco alcobas rectangulares y
elevadas del suelo mediante un peldaño y separadas entre sí por pequeños
camarines o alacenas
La división interior de esta sala se hace mediante arcos de atajo ya que cortan la estancia perpendicularmente, mostrando sus intradós repletos de mocárabes mientras que sus parmentos se cubren enteramente por yeserías que para algunos estudiosos muestran una clara influencia toledana por sus formas más carnosas y naturalistas.

Diseño de arcos de atajo de mocárabes de la Sala de los Reyes

Detalle de los mocárabes en los arcos se dividen las estancias de la Sala de los Reyes

La misma distribución transversal que se utilizada en este edificio califal
de Medina Azahara en Córdoba es utilizado en el diseño de la Sala de los Reyes


El actual pavimento de barro cocido es de 1933 y posiblemente el original fuera de mármol por el relato de Antoin de Lalaing: "En un extremo de ese patio (de los Leones), en una gran sala pavimentada de mármol blanco, tenía costumbre de dormir el rey moro, para estar más fresco, y está su lecho en un extremo de la sala y el de la reina en el otro extremo." 

Detalle de la decoración de yesería y azulejo en el
interior de la Sala de los Reyes

Otra pérdida fue la de la cerámica original de los zócalos, que fue sustituida entre 1879 y 1880 con una solución de yesos pintados con los mismos motivos geométricos del alicatado original. Igualmente las paredes de la sala corrían riesgo de desplome por lo que en 1631 se trabaron con tirantes de hierro para evitarlo.

Las cubiertas de la Sala de los Reyes sufrieron una drástica transformación
entre 1854 y 1859, fruto de la misma se suprimieron las escaleras que partían
de los nichos inferiores de la sala y que ascendían a la galería sobre la nave
por lo que el papel de alacenas o armarios que se suele atribuir a estos huecos
debe ser sometido a consideración

En las yeserías de la primera qubba o estancia, sutilmente dispuestos, aparecen algunos símbolos cristianos entremezclados con los nazaríes, como los símbolos del yugo y la flecha, mientras que en otro aparece el lema "tanto monta", ambos de época de los Reyes Católicos. Lo que no es cierto es que tuviera lugar en esta sala la primera misa con los monarcas castellanos como asistentes. Aquí se dispuso una capilla entre 1576 y 1618 para servir como sede parroquial mientras finalizaba la construcción de la iglesia de Santa María de la Alhambra y en 1624 volvió a ser utilizada para la celebración de los Oficios de Semana Santa con motivo de la estancia en la Alhambra de Felipe IV. Durante este tiempo los muros estuvieron cubiertos de colgaduras fijadas con clavos que estropearon las yeserías. La ubicación de tan importante elemento en la vida diaria de la corte refuerza al conjunto del Palacio de los Leones como núcleo principal de la residencia cristiana aunque es curioso la adaptación para este fin de uno de los espacios que no podía ser en principio más ajeno al destino religioso.

En 1924 fue cerrada una puerta que existía en el extremo sur de la sala y que desembocaba en el pequeño patio que precede a la Rawda Real de La Alhambra, posiblemente cuando este espacio sirvió para exhibir en los huecos de las alcobas las lápidas sepulcrales de Yusuf III y Mohammed II, descubiertas en la Rawda en 1574, junto con otras de menor interés o el Jarrón de las Gacelas que también llegó a estar expuesto aquí.

En 2013, con motivo de la celebración del Milenio de
la ciudad de Granada, se volvió a colocar como a comienzos
del siglo XX esta pila de mármol blanco en el alhamí central,
normalmente expuesta en el Museo del Alhambra, y de la
que se afirma que procede del palacio de Almanzor en
Córdoba y que fue traída a Granada por el rey zirí Badis
e instalada junto a la torre de la Vela en época nazarí

sábado, 5 de agosto de 2017

Exposición: "Labrados a maravilla: capiteles nazaríes para estructuras octogonales y hexadecagonales

Cartel de la Exposición "Labrados a Maravilla"

El Museo Arqueológico de La Alhambra se exhibe una muestra de unos capiteles nazaríes excepcionales por su forma, ya que generalmente son cuadrados. Con esta exposición de media docena de piezas procedentes de La Fundación Rodríguez-Acosta, Museo Arqueológico de Granada, Museo de la Alhambra e Instituto Valencia de Don Juan de Madrid se pretende dar más luz sobre el caso dado que su ubicación original se desconoce pero por su forma se adivina que pudo pertenecer a un patio o a un espacio octogonal.

En 1875 el pintor e historiador del arte Manuel Gómez-Moreno González descubrió un capitel árabe que llamó su atención. Frente a la habitual planta cuadrada del clásico capitel nazarí, éste tenía dos ángulos coincidentes con los de un octógono regular, de lo que dedujo que debió formar parte de una construcción octogonal sobre columnas y capiteles exentos, según se desprendía del hecho de que estuviese finamente labrado por todas sus caras, con materiales de calidad y decoraciones singulares, que como en el caso de los capiteles con escudo se vincula posiblemente a edificaciones oficiales de la monarquía nazarí.

En el Monasterio del Escorial, Felipe II encargó un fresco sobre la
Batalla de La Higueruela y en esta imagen se observa lo que se ha
venido a reconocer como el Palacio de Alixares donde señalo un edificio
de planta octogonal que pudo albergar estos capiteles

En el patio de la casa del Albaicín donde Manuel Gómez-Moreno vivió diez años reconoció dos capiteles de similares características -una antigua casa nazarí reformada en el siglo XVI utilizando materiales de acarreo como estos capiteles- pudiendo estudiarlos con detenimiento. Posteriormente, en su Guía de Granada, describió las columnas de esa casa, e hizo alusión a aquellos "dos rudos capiteles también cúbicos, pertenecientes a cierto pabellón octogonal". Eran rudos porque fueron picados en dos de las caras para hacer su forma regular. La casa se derribó en agosto de 1891 y estos capiteles se perdieron. Pasaron décadas hasta que aparecieron por fin en un mercado de antigüedades, sin las tallas del frente interior y con perforaciones en sus caras raspadas. Por suerte, se conservaron restos de policromía, bajo las capas de suciedad.

Como no se había conservado ni un solo edificio nazarí que respondiera a esas condiciones, ni tampoco había pruebas contundentes que avalaran su existencia en el pasado, aquella observación quedó como simple hipótesis a la espera de ser confirmada por algún nuevo descubrimiento.


La muestra ha permitido reunir e identificar este grupo de capiteles, dispersos en museos y colecciones, para "confirmar, ampliar y matizar" las observaciones apuntadas por el pintor, historiador y arqueólogo Manuel Gómez-Moreno hace ya casi siglo y medio.

Aunque no contamos con documentación que lo abale, no es
descabellada la hipótesis de que perteneciera a un patio octogonal
como este del siglo XIII conocido como Baño árabe de Gerona

viernes, 14 de julio de 2017

Exposición “Madinat Garnata: ciudad y vida”

Con esta exposición es posible acercarse a la vida de la ciudad
de Granada durante el período andalusí
En la planta baja del Corral del Carbón y con entrada gratuita se encuentra una exposición titulada “Madinat Garnata: ciudad y vida”, organizada por el Patronato de la Alhambra y Generalife junto a la Fundación El Legado andalusí.

A través de las piezas expuestas se puede conocer el desarrollo de la ciudad de Granada, la Madinat Garnata andalusí, los edificios más emblemáticos con los que contaba y que algunos aún se conservan: mezquitas, puertas, baños, puentes, aljibes, alhóndigas, alcaicería, maristán o la madrasa. La colina de la margen derecha del río Darro, donde se encuentra el barrio del Albaicín, fue el lugar elegido en el siglo XI por los primeros pobladores ziríes de Granada, aunque era un emplazamiento ya habitado desde la antigüedad.

Con la dinastía nazarí –entre los siglos XIII y XV- Granada se convirtió en el último bastión de al-Ándalus, hasta la toma de la ciudad en 1492 por los Reyes Católicos, siendo la ciudad más poblada de la Península con 70.000 habitantes.

"Granada es la Damasco de al-Andalus, pasto de los ojos, elevación de las almas. Tiene una alcazaba inexpugnable, de altos muros y edificios espléndidos. Se distingue por la peculiaridad de su río, que se reparte por sus casas, baños, zocos, molinos exteriores e interiores y jardines. Dios la ha adornado colocándola en lo alto de su extensa vega, donde los lingotes de plata de los arroyos se ramifican entre la esmeralda de los árboles."

Al-Saqundi, literato andalusí de época almohade (siglos XII-XIII)

La exposición está formada por piezas  procedentes de los fondos propios de la Fundación El legado Andalusí, el Museo Carmelita de Granada y el préstamo temporal de una colección particular, todas ellas reunidas hasta septiembre de 2018.

jueves, 6 de julio de 2017

Castillo de Lucena: prisión de Boabdil


En el centro de la ciudad de Lucena (en árabe al-Yussana o en hebreo Eliossana) se encuentra el Castillo del Moral, una fortaleza medieval del siglo XI, época de esplendor de la cultura judía en la localidad y precisamente se caracterizaba por ser una de las pocas poblaciones mayoritariamente hebrea. En 1240 la ciudad es conquistada por las tropas cristianas de Fernando III "El Santo" y aunque durante un tiempo fue recuperada por los musulmanes, fue ganada de nuevo. La propia villa y el término queda, desde este momento hasta 1492, en primera línea de frontera con el reino musulmán de Granada.

Maqueta de la ciudad en el siglo XII d.C en el Museo
Arqueológico y etnológico de Lucena

Este castillo formaba parte del antiguo recinto amurallado de la villa, conservándose su estructura de planta cuadrada con torres en los ángulos: la Torre de las Damas y del Homenaje, Torre del Mediodía y la Torre del Moral que es la principal.

En 1241, Lucena es cedida al obispado y cabildo de la ciudad de Córdoba,
quienes la entregan en el siglo XIV a la Orden de Santiago, momento
probable de la refortificación de las murallas primitivas y de la
imagen medieval del actual Castillo del Moral
Aquí la cubierta barroca de de la Torre del Moral 
Escudo que representa de forma
esquemática una parra zarzamora
que da nombre a la fortaleza

La torre octogonal del Moral

En la Torre del Homenaje es posible que estuviera la celda del último rey nazarí Boabdil, capturado en la batalla del Martín Gonzalez en 1483, a manos del regidor lucentino Martín Hurtado. Al conjunto principal del castillo lo rodea una segunda muralla de sillería y mampuesto de dos metros de espesor entre los que se encuentra un foso, es segunda muralla es la que se ve desde el exterior.

Torre del Homenaje del Castillo del Moral

Desde el siglo XVI el castillo es transformado en palacio residencial de los señores de Lucena, los Marqueses de Comares para posteriormente pasar a ser Palacio y Castillo de los Medinacelli.

Propiedad de los marquesas de Comares, Lucena
se irá configurando en con el tiempo como un
foco económico de la comarca cordobesa

miércoles, 5 de julio de 2017

Capilla Mudéjar de San Bartolomé

El arte mudéjar es una expresión
artística que conjuga características
propias del hispanomusulmán y de
otros estilos coetáneos como el nazarí

No es extraño encontrar ejemplos de arte influenciados por el arte nazarí en Córdoba si nos adentramos en contexto histórico del siglo XIV. En el reinado de Fernando III "el Santo" se toma Córdoba  el 29 de junio de 1236, y diez años después se firma la Tratado de Jaén con el monarca nazarí Mohammed I que asegurará la supervivencia del Reino hispano-musulmán de Granada.

Ante esta situación hubo musulmanes que quisieron permaner viviendo en los territorios conquistados por los cristianos. A estos musulmanes se les llamó mudéjar, que etimológicamente procede de la palabra árabe mudayyan o "aquél a quien se le ha permitido quedarse", conservando su religión, lengua y costumbres.

Esta modesta iglesia de San Bartolomé, junto con la capilla adyacente, se
convierten en una representación ejemplar de la altura que alcanzó el arte
mudéjar en la ciudad de Córdoba

Hasta finales del siglo XIV, los judíos habían residido en una zona aislada de la ciudad mediante murallas y que contaba con dos puertas, la de la Judería y la de Malburguete (cuya situación original se desconocía). Pero en 1391 en el barrio de la judería se produce un asalto posteriormente se dispersa y se convierte a la población semita, convirtiéndose en esta zona la collación de San Bartolomé (barrio cristiano).

Localización de la capilla de San Bartolomé en la Judería cordobesa
La fundación de San Bartolomé y la capilla adyacente debió comenzarse a finales del siglo XIV o comienzos del siglo XV -recordemos que coincide con el mayor esplendor del arte nazarí-. En el despoblamiento inicial de la Judería tras el asalto de 1391 puede estar la explicación de las modestas trazas del templo, que no parece que llegara concluirse.

Puerta de acceso a la capilla en la calle Averroes
con acceso a un patio que debió ser concebido
como una nave central; en 1953 el arquitecto
Rafael de La Hoz Arderius recuperó la
cota original de la iglesia protegiendo la
palmera con un trenzado del típico chino cordobés

Entrada a la capilla de San Bartolomé que forma parte de la Facultad de Filosofía
y Letras, antiguo hospital del Cardenal Salazar, construido entre 1704 y 1724
Junto al templo se construyó una capilla pricada de carácter funerario, cuya factura revela un importante promotor a tenor de la cuidada ornamentación y la envergadura de la cripta bajo la misma. La documentación y la presencia testimonial de una venera encima del arco de entrada apuntan a que la capilla recibió la advocación de Santiago.

Plano de la actual capilla de San Bartolomé
La capilla tiene planta rectangular y gruesos muros de sillares con marcas de cantero que cierran un espacio de 9 metros de longitud por 5 metros de anchura, cubierto por bóvedas y abierto hacia el norte mediante dos puertas, una de ellas de carácter monumental que da al pórtico y que se distingue por el zigzag. Para la arquería se utilizaron materiales de época romana, visigoda e islámica, sobre los que voltearon tres arcos apuntados.

El interior está espectacularmente decorado, contando esta capilla con uno
de los escasos ejemplos de zócalo de alicatados, técnica costosa también
visible en la Capilla Real y la Mezquita-Catedral de Córdoba

La solería mudéjar es una de las pocas originales de época bajomedieval
que se conservan en Córdoba, compuesta por ladrillos vidriados, algunos
con leones rampantes, y olambrillas
Estos azulejos de ascendencia nazarí, fechados en el siglo XV representan
interesantes escenas que han sido interpretados como alegorías de los sentidos
y fueron descubiertos en la contrahuella del escalón del altar y trasladados
al Museo Arqueológico de Córdoba
La capilla adquirió pronto el rango de parroquia, puesto que ocuparía hasta bien entrado el siglo XVII. A lo largo de los siglos ha sufrido diversas remodelaciones que le han afectado en mayor menor medida, destacando las del siglo XIX y las de las décadas de la década de los 50 y 70 del siglo pasado.

En las yeserías que decoran los muros interiores se emplearon motivos epigráficos
(escritura) que alternan las inscripciones en caracteres cúficos y nasjí (con
bendiciones y alabanzas a Alá aunque vacías de contenido religioso y dotadas
únicamente de sentido ornamental), heráldicos, ataurique (decoración vegetal) y lacería
constituida por estrellas de ocho puntas, se extiende por los paramentos, intercalándose
el escudo de la orden de la Banda, instituida por Alfonso XI y utilizada por él
y sus descendientes para premiar la lealtad de los nobles
La intervención más reciente ha permitido abrir la capilla al público, tras haberse realizado unas catas arqueológicas y una limpieza de las yeserías. Las catas han puesto al descubierto el túnel que va desde el patio principal del antiguo hospital hacia la muralla, sumándose a otros existentes en la Judería en la misma dirección.

El arquitecto Rafael de La Hoz Arderius recuperó la policromía de las yeserías,
reintegrando las lagunas y recreó la decoración del altar de la Capilla Real de la
Mezquita-Catedral al colocar un fondo azul con estrellas doradas

También se consolidó decoración interior: yeserías, azulejos y
 pituras murales, reintegrando zonas en las que el color
se había perdido en gran parte


martes, 4 de julio de 2017

Influencia del arte nazarí en el arte mudéjar de Córdoba

Este mes, durante mi última visita a Córdoba he podido recoger una serie de ejemplos de arte mudéjar que sorprenden por su similitud con el vecino arte nazarí de Granada. Si bien es cierto la cercanía de ambas provincias, cabe destacar que mientras que Granada se mantuvo como último reducto de Al-Ándalus, Córdoba fue cristiana desde el año 1236; es decir el nacimiento de un Estado como el Reino de Granada coincidía con el año en que la antigua y esplendida capital de Al-Ándalus se convertía en ciudad castellana.

En este contexto se desarrolla en los reinos cristianos de la península Ibérica un estilo artístico exclusivamente hispánico, el arte mudejar, como mezcla de las corrientes artísticas cristianas (románicas, góticas y renacentistas) y musulmanas de la época. 

El altar recubierto con azulejos mudéjares del siglo XV de la capilla de
San Bartolomé de la Mezquita-Catedral de Córdoba
en la que descansan los restos del poeta Luis de Góngora
En la Mezquita-Catedral de Córdoba se conservan varios ejemplos de arte mudéjar, como la capilla de San Bartolomé o la Capilla Real construida por orden de Alfonso X entre los años 1258 y 1260, aunque no se concluyó hasta 1371, en el reinado de Enrique II.

En la Capilla Real se aprecia el contraste del arte califal-omeya de la mezquita
con los detalles decorativos mudéjares de influencia nazarí

Las partes bajas de la Capilla Real de la Mezquita-Catedral de Córdoba
se decoran con yeserías de motivos muy variados pero con clara influencia nazarí
, y fueron realizadas en la época de Enrique II
Esta Capilla Real sirvieron para acoger la sepultura del rey Alfonso XI que murió en 1350, mientras sitiaba Gibraltar a causa de la peste (en un primer momento fue sepultado en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, pero trasladado en 1371) y del rey Fernando IV "El Emplazado". Allí permanecieron los restos de ambos monarcas durante varios siglos hasta el año 1736 fueron trasladados los restos mortales de los dos monarcas a la Real Colegiata de San Hipólito.

Esta es una de las dos lápidas nazaríes
expuestas en la Mezquita-Catedral de Córdoba,
una a nombre de A -Motamid Abu-S-Sorur
Mofarach y otra de Abu-N-Naim Redhuan

También en la Mezquita-Catedral se
encuentra expuesta dos lápidas nazaríes
 del año 1440, aunque no he podido entender que
hacen allí y cual es su procedencia

El altar de la Encarnación, también en la Mezquita-Catedral es un ejemplo
de arte mudéjar con influencias del arte nazarí

Parte frontal del altar de la Encarnación, del siglo XV


En esta inscripción en alicatado destaca el uso de tres colores, muy
comunes en la arquitectura nazarí, blanco, negro y verde, y más aún
la colocación de bandas en zig zag, muy característico en obras nazaríes 

En el año 1.315 se construye en Córdoba una de las tres sinagogas conservadas en España (las otras dos se encuentran en Toledo). La sinagoga de Córdoba es un reflejo del arte nazarí de Granada por los motivos decorativos de sus yeserías que recuerdan a las paredes alhambreñas.

Texto fundacional de la Sinagoga de
Córdoba: Santuario en miniatura y morada del
testimonio que terminó Ishap Moheb,
hijo del señor Efrein Wadowa
el año setenta y cinco

En los cuatro paramentos de la sinagoga cordobesa se disponen frisos de yeserí­a
decorativa, muy deteriorados, en los que se observan motivos geométricos,
 vegetales y epigráficos, al igual que en los palacios nazaríes del momento
Y por último, también el Museo Arqueológico de Córdoba guarda algunas piezas, ya no sólo mudéjares, sino también una lápida tardoalmohade del año 1263, en mármol, de un príncipe de Jaén (recordemos que la dinastía nazarí tiene su origen en Arjona, Jaén) y que recuerda a una taca nazarí.

Arco mudéjar del siglo XIV

Arco mudéjar del siglo XIV expuesto en el Museo Arqueológico de Córdoba

Estela funeraria de un príncipe de Jaén