¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

viernes, 7 de febrero de 2014

Biografía de reyes: Mohammed I

Fundador de la dinastía nazarí
Sucesor: Mohammed II


Mohammed I, caracterizado en un documental de National Geographic

Tras el ocaso almohade en la Península Ibérica y de los poderes locales -pequeños reinos de Taifas- que entablaron una confusa lucha entre ellos, se fue consolidando el poder de Ibn al-Ahmar ("el hijo de El Rojo", apodo de su padre), caudillo de la familia nazarí. Ibn Yusuf ibn Nasr ibn al-Ahmar pasaría a la historia como Mohammed I, primer rey de Granada y fundador de la dinastia nazarí. Mohammed supo aprovechar la ocasión que las agitadas circunstancias de la época le ofrecían tras la derrota de los almohades en las Navas de Tolosa en 1212, marcando el ocaso de los musulmanes en la península Ibérica.

Las rebeliones y luchas internas sacuden las entrañas hispanomusulmanas, con caudillos que aspiran al dominio del país. De entre ellos destaca Ibn Hud, un principe descendiente de los emires de Zaragoza, que toma el poder de Córdoba (Qurtuba), Sevilla (Ishbiliya), Jaén y Almería (al-Mariya) , pero fracasa en su empeño de conquistar Granada.

Es el momento en que surge la figura de la familia Nasr, germen de la dinastía que gobernará el último bastión territorial islámico al sur de la Península durante más de dos siglos.

Los Nasr residían en Arjona y se les conocía con el apelativo de al-ahmar (rojo o bermejo), considerados por los cronistas árabes como una familia ilustre ya que se afirmaba que descendían de Sad ibn Obada, compañero y amigo del profeta Mahoma. Mohammed fue hijo de Fatima bint Abi l-Hasan Ali b. Mohammed b. Asqilula al-Tuyibiyya, de la estirpe de los Asqilula, originaria de Arjona como la nazarí. Poco se conoce de ella a parte de su nombre aunque seguramente fue desposada con un miembro de la familia nazarí llamado Abu l-Hayyay Yusuf b. Mohammed b. Nasr, a finales del siglo XII.

Mohammed se desposaría en el año 1230 con Aixa b. Mohammed b. Nasr al-Ansariyya al-Jazrayiyya, prima suya por parte de padre. Estos enlaces endogamicos eran lo normal tanto en la familia nazarí como en la cultura árabe musulmana. Con Aixa tuvo cuatro hijos: Mohammed -quien le sucedería en el trono- Faray, Yusuf y Fatima.

Jahie ibn Nasr, miembro de esta familia de Arjona, se rebeló junto a su sobrino Mohammed contra Ibn Hud, proclamando la independencia de Jaén y la Alpujarra (al-Busarrat), apoyados en una aristocracia árabe de recio abolengo formada por sus amigos y familiares, los Asqilula, castellanizados en las crónicas como Escayuelas o Escañuelas. En la lucha por la conquista de Jaén Jahie ibn Nasr muere, dejando a su sobrino como sucesor y heredero suyo, surgiendo así el reino granadino musulmán de los nazaríes.

En este confuso período se produjo un gran avance cristiano en la Península; por un lado, los jefes militares de las ciudades levantinas tuvieron que capitular ante Jaime I entre 1233 y 1244, mientras que las de la Baja Andalucía lo hacían parejamente ante Fernando III (1236-1262), reduciéndose el territorio conocido como Al-Ándalus a poco más de las actuales provincias de la Andalucía Penibética o Alta Andalucía.

Mohammed prometería a su hija Fatima con Abu Marwan Ahmad al-Bayi en el año 1234 con el objetivo de tomar Sevilla. De este modo el bando nazarí se estableció a las afueras de dicha ciudad para entrar después en ella ese mismo año. El prometido, al-Bayi sería asesinado por Abu l-Hasan Ali b. Asqilula, tomando los nazaríes posesión de la alcazaba sevillana.

Cuando el rey Fernando III conquista Córdoba (Qurtuba) en 1236, Ibn Hud, desconcertado por la situación, se ve obligado a refugiarse en Murcia y Almería (al-Mariya) , mientras que Mohammed al-Ahmar es proclamado rey por los granadinos que hasta el momento dudaban entre los dos oponentes. Ibn Hud, en un intento desesperado de recuperar su poder en Granada llega a Almería (al-Mariya) donde será asesinado por el alcaide de la fortaleza, Ibn al-Ramimi, su antiguo aliado, ahogándolo en una alberca de agua.

Dirham de plata a nombre de Mohammed I procedente
de la ceca de Granada
Con la desaparición de sus rivales, Mohammed es buscado por los granadinos, que se dirigen en caravanas a Jaén para llevarle a Granada, haciendo su entrada en la ciudad en el mes del ramadán del año 1238. Mohammed ha preparado su entrada con gran teatralidad, ciñendo su espada, escoltado por luminarias, antorchas y fanfarrias. Mohammed ve como ha pasado de "quintero", es decir, agricultor que debía pagar quintas al califa de Córdoba, a dueño de Granada, Jaén, Guadix, Baza, Málaga y en 1245, Almería.

Por el Tratado de Jaén en 1246, Mohammed al-Ahmar se proclama vasallo del rey de Castilla Fernando III, asegurando su estabilidad y permanencia, amenazada por sus propios familiares, rebeldes y levantiscos. Granada se constituye como un reino vasallo de Castilla, que a ojos de ésta significa la subordinación y la dependencia militar, pero para los musulmanes sólo se trata de una modalidad de tratado de paz, quedando estipulada una tregua de veinte años.

Tanto el vasallaje como la tregua dan nota de la provisionalidad con la que el lado castellano consideraba la situación del nuevo poder nazarí. Es importante comprender esto, pues poco años después (1264-1266), en la revuelta de los mudéjares sujetos a Alfonso X del valle del Guadalquivir y de Murcia -musulmanes que habitan en territorios gobernados por cristianos- , fuero apoyados por los granadinos desde las privilegiadas bases militares de Vera y los Vélez, por lo que los castellanos dieron por roto el acuerdo iniciando las hostilidades. Una vez sofocada la revuelta, muchos de estos mudéjares pasaron a vivir a Granada. Lo cierto es que nunca hubo una paz firme, sino una sucesión de treguas y guerras que marcarán el devenir de la Granada nazarí.


Mapa del Reino de Granada en época nazarí, aunque
sus fronteras fueron modificadas frecuentemente
avanzando y retrocediendo en la lucha entre
musulmanes y cristianos

Al-Ahmar cuenta entonces con pequeñas fuerzas que sabe administrar con habilidad. Lograda la paz, la población de Granada se triplica (pues era refugio obligado para los musulmanes vencidos que huían de los territorios conquistados), florece la industria y se fomentan las artes y las ciencias, bajo el mecenazgo del rey nazarí. Mohammed posee extraordinarias cualidades de valor y discreción, es considerado un buen político, piadoso, de carácter afable y honesto, aunque a veces se observen rasgos sombríos en su conducta, inevitables en su época y en su circunstancia.

Respecto a la política internacional, Mohammed pretende consolidar la legitimidad del nuevo estado reconociendo sucesivamente a abasíes y almohades -a punto de desaparecer ambos-, tuvo que recurrir a los hafsíes de Túnez, a quien pensaba apelar en caso de ayuda ante la belicosa actitud de Fernando III que le arrebata Arjona y tala la Vega de Granada. Viaja al campamento del rey castellano para entrevistarse nuevamente con él y acordar el pago de ciento cincuenta mil maravedíes, asistencia a las cortes castellanas como un procurador más y la ayuda al rey cristiano cuando fuese requerido. Pronto tendrá que rendir cuenta de lo pactado, asistiendo a las fuerzas castellanas con quinientos jinetes musulmanes a la conquista de Sevilla (Ishbiliya) en 1247, sacrificando a su amigo y hermano de religión al-Bazi, rey de Sevilla.

En principio, Mohammed I obtiene el apoyo de al-Bazi,
rey de Sevilla, pero los sevillanos se inclinan por Ibn Hud.
Por pactos de vasallaje con Castilla, el rey nazarí le
apoya con quinientos jinetes en la conquista de Sevilla.

A la muerte del rey Fernando III le sucede Alfonso X, renovándose el acuerdo de asistencia cuando las conveniencias políticas y las sutilezas del astuto gobernante así lo indican. Apoya a los cristianos en la toma de Jerez, Medina Sidonia y Niebla, pero al mismo tiempo provoca una  infructuosa sublevación de mudéjares en las tierras conquistadas. Alfonso a su vez invade la campiña granadina apoyado por los Asqilula. Rotas las paces con Castilla, Mohammed pide ayuda a los tunecinos y merinies.

Mohammed logra entrevistarse con Alfonso en Alcalá de Benzaide, consiguiendo la paz a cambio del pago de doscientos cincuenta mil maravedís por parte de los granadinos y con la promesa de desamparo a los Asqilula por parte de los castellanos.

Mientras Castilla sufre conflictos internos  que enfrentan a varios nobles encabezados por el hermano del rey Alfonso, el infante don Felipe, contra el monarca, renunciando al vasallaje que le debían en 1273 y buscando refugio en Granada donde Mohammed al-Ahmar les acoge espléndidamente en el Alcázar del Genil.

En enero de 1273, Mohammed I muere combatiendo a unos súbditos rebeldes, víctima de violentas convulsiones en un pabellón de campaña en la Vega en brazos del infante don Felipe. Había reinado más de 36 años. Como realidad viva para nosotros de su reinado nos ha llegado su principal obra, la erección de la Alhambra. Fue él quien inició su construcción, engrandecida por sus sucesores.

Este es el sepulcro del rey alto, fortaleza del Islam, decoro del género humano, gloria del día y de la noche, lluvia de generosidad, rocío de clemencia para los pueblos, polo de la secta, esplendor de la ley, amparo de la tradición, espada de verdad, mantenedor de las criaturas, león de la guerra, ruina de los enemigos, apoyo del Estado, defensor de las fronteras, vencedor de las huestes, domador de los tiranos, triunfador de los impíos, Principe de los Fieles, sabio adalid del pueblo escogido, defensa de la fe, honra de los Reyes y Sultanes, el vencedor por Dios, el ocupado en el camino de Dios, Abu Abd Allah Mohammed Ibn Yusuf ibn Nasr al-Ansarí, ensálcele Dios al grado de los altos y justificados y le coloque entre los profetas, justos, mártires y santos, y complázcase Dios de él y le sea misericordioso, pues fue servido qje naciese el año quinientos noventa y uno, y que fuese su tránsito día Giuma después de la azala de Alasar, a veinte y nueve de la luna Gimada postrera, año seiscientos setenta y uno. Alabado sea Aquel cuyo imperio no fina, cuyo reinar no principió, cuyo tiempo no fallecerá, qje no hay más Dios que El, el misericordioso y clemente. 

Epitafio de la tumba de Mohammed I

Si quieres saber más sobre el reinado de Mohammed I, recomiendo ver el documental de National Geographic titulado Superestructuras Antiguas: La Alhambra

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