¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

sábado, 21 de febrero de 2015

Biografía de reyes: Mohammed VI "el Bermejo" (1360-1362)

Predecesor: Isamil II
Sucesor: Mohammed V

Moneda nazarí acuñada en Granada durante el
reinado de Mohammed VI en el siglo XIV


Abu-Said, coronado en 1360 como Mohammed VI, era llamado"el Bermejo". Fue un rey arribista que accedió al poder ilegitimamente y por la fuerza -aunque descendía de la reina Fátima-; para granjearse apoyos tras su golpe de estado repartió cargos y dinero a quienes le ayudaron a llegar a la cumbre, entre los que se encontraba el jefe africano Idris ibn Abi-l Ula.

Tras ayudar a su cuñado, el pusilánime Ismail II, a destronar al hermanastro de éste, Mohammed V, le tocó el turno de gobernar bajo el nombre de Mohammed VI, décimo rey de Granada. Desde su refugio en Ronda (desde su regreso de Marruecos en 1361), Mohammed V buscó la alianza en Castilla ayudado por el rey Pedro "el Cruel" que había preparado un abundante ejército de infantería y caballería junto con una fila de mil quinientos carros cargados de máquinas de guerra y artillería que se reunió en la frontera (cerca de Casares) con las fuerzas de Mohammed V cercando Antequera.

Pero se les resistió y tomaron rumbo a Archidona y Loja, talando campos y matando, hasta alcanzar la Vega de Granada donde les salió "el Bermejo" al encuentro en el puente del río Cubillas hasta que los granadinos tuvieron que huir buscando refugio tras las murallas de la capital.

Sin embargo a Mohammed V le entristecía luchar contra sus antiguos vasallos y hermanos de fe, por lo que pidió al rey don Pedro que se retirara, que él se encargaría de recuperar su trono aunque le costara más tiempo.

"Gran dobla" de oro de Pedro I de Castilla
acuñada en Sevilla; con Pedro I se retoma una
tradición monetaria islámica que continuará en
la Edad Moderna: la emisión de grandes piezas
de carácter protocolario, mandadas acuñar, en
ocasiones señaladas, como símbolos de prestigio
y regalos a personajes relevantes o a la Iglesia.
Estas enormes "doblas de cabeza" con
valor de diez doblas, fueron emitidas en plena
guerra civil entre el rey Pedro I el Cruel
y su hermanastro el conde de Trastamara, el
futuro Enrique II

Lo cierto es que las actuaciones de "el Bermejo" fueron suficientes para que el pueblo de Granada conocieran su talento déspota, su crueldad y sus exigencias. Así la ciudad de Málaga (Malaqa) se cansó de aguantar sus veleidades en 1361, levantándose contra su rey Mohammed VI, decidiendo que les gobernara Mohammed V que había regresado a Ronda, desde la Alcazaba malagueña hasta que "el Bermejo" fuera expulsado de la Alhambra.

Viendo que soplaban vientos contrarios, los partidarios del usurpador le abandonaban, pero "el Bermejo" estaba dispuesto a jugar su última carta: aliarse con Pedro "el Cruel". Para ello marcharía a Sevilla donde se encontraba la Corte castellana. Para ello llevaría consigo a lo más granado de la nobleza nazarí que le era favorable como embajada, presididos por el monarca nazarí, cargados de regalos para comprar la voluntad del rey don Pedro.

Reales Alcázares de Sevilla donde se encontraba la corte

Don Pedro le recibió con cortesía. El rey castellano había sufrido en su propia piel la traición por parte de los bastardos Trastámara, por lo que se sentía muy identificado con Mohammed V. Con refinada maldad planeó la muerte de "el Bermejo".

Mandó al maestre de la Órden de Santiago, Don Garci Álvares de Toledo, que invitase a cenar de su parte a la embajada granadina. Cuando llegó el postre, entró en la sala el repostero mayor llamado Don Martín Gómez de Córdoba, acompañado por la guardia que arrestó al usurpador y a sus cortesanos.

Tras tres días encarcelados en las atarazanas de Sevilla, Don Pedro mandó sacar a Mohammed VI, le vistió con una saya escarlata y le montó en un asno, paseándole de esa guisa por las calles sevillanas acompañado por los treinta y siete caballeros granadinos de la embajada (salvo Idris ibn Abi-l Ula que huyó a Málaga, muriendo asesinado en África en 1369). Don Pedro les seguía a corta distancia disfrutando de la burla y escarnio del pueblo que asistía a la patética procesión hasta el campo de Tablada donde se detuvieron.

Don Pedro, haciendo honor a su apelativo, cogió una lanza y atravesó a "el Bermejo"; según cuentan, al rey granadino le dió tiempo a gritar antes de morir: "¡Oh Pedro, qué torpe triunfo alcanzas hoy en mí! ¡Qué ruín cabalgada hiciste contra quien se fiaba de tí!"

El resto de la comitiva fue alanceada y sus cuerpos destrozados por los acompañantes del rey castellano, para que Castilla le conociera como brazo ejecutor contra los usurpadores que quitan la corona a los que legítimamente lo detentan.

Las cabezas de los traidores fueron enviadas a Mohammed V cuando ocupó su trono en la Alhambra.


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